Los peruanos tenemos una deuda enorme con el equipo que desde el Ministerio de Economía supo empujar las reformas necesarias que permitieron rescatar nuestra economía y orientarla por el camino de la ortodoxia de donde el populismo estatista nos había sacado.
Y Fritz Du Bois fue un puntal en ese equipo. De maneras y verbo austero, Fritz supo liderar un equipo de técnicos que desmontaron el "ogro filantrópico" y diseñaron políticas económicas y comer-ciales que nos reintegraron al mundo. De ideas claras y por ello de frases termi-nantes matizadas con una fina ironía, Du Bois fue un timonel firme, que aprendió a pelear las batallas fundamentales y por ello no dudo, luego de varios años, en abandonar el MEF cuando intuyó que el nuevo ministro no escucharía.
Su paso a alto nivel por el Estado y luego por el sector privado, le permitió tener un ojo afinado cuando trasladó su experiencia y conocimiento al periodismo. Conocedor de los tejes y manejes del poder, y de los diversos intereses económicos tras cada decisión, supo desde la prensa tener claros cuáles eran los verdaderos riesgos que acechaban a nuestra economía o al sistema político. Y desde ahí alertar para buscar corregir cualquier rumbo errado.
Como funcionario público, como desde la prensa, Fritz siempre logró el recelo de quienes desde el poder, o desde las barreras ideológicas del estatismo, cuestionaron su claridad de ideas y su voluntad indoblegable para llevarlas adelante. Y supo salir adelante.
Luego de más de veinte años de disfrutar de los beneficios de una economía ordenada, cuando la pobreza se ha reducido gracias a las bondades del modelo, los peruanos tenemos una deuda de gratitud para todos aquellos que con firmeza nos enrumbaron por el camino correcto. Y entre ellos, Fritz Du Bois fue un puntal fundamental. Descansa en paz.


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