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Algún gurú de los sofismas le dijo al dictador venezolano que el mamotreto de Galeano era útil para entender la pobreza que padece Latinoamérica, y ¡zas! don Hugo Chávez, el sumo cateto del neosocialismo regional, se mandó a regalarle una copia a Mr. Obama. El acontecimiento, que el mercado -porque así de irónica es la vida- tradujo al libro en un best seller, hubiese quedado ahí si no fuese porque la progresía local lo aprovecharía para desnudar sus diatribas -otra vez- contra el "imperialismo" y la "imposición económica". Otra vez la cantaleta contra el Consenso de Washington, las reformas y el desarrollo.
Hagamos un recuento. En los ochenta, en medio de las crisis hiperinflacionarias, de cuentas corrientes y enfrascados en un proteccionismo asfixiante, se le ocurrió al economista John Williamson redactar un documento (Lo que Washington quiere decir por una política de reformas, 1989) que listaba una serie de reformas necesarias para el desarrollo de los países latinoamericanos. El documento, entonces, nace como una propuesta individual y se presenta en un espacio académico, el Institute for International Economics.
De ahí en adelante se constituyó como un recetario capaz de devolver a los gobiernos regionales a los cauces de lo que sería una política fiscal y monetaria responsable, así como un mecanismo de reestructuración de los gastos sociales. Un análisis agudo de las diez propuestas reflejarían los consejos que todo país desarrollado entregaría a países subdesarrollados en necesidad de lograr un mínimo nivel de progreso social y económico.
Por supuesto, el recetario no era una imposición gubernamental norteamericana, sino de libre y voluntaria adopción, tanto así que muchos gobiernos optaron por la denuncia y descalificación del mismo, tomando -consecuentemente- otros caminos. Una comparación sobre el grado de adopción del Consenso nos indica que de 16 países estudiados, siendo Venezuela el de menor índice de adopción (45.20) y Chile el de mayor (74.70), los de mayores índices son lo que obtienen mejores pronósticos de crecimiento económico para el año 2009: los cinco países con menor grado de adopción muestran un crecimiento promedio esperado de -0.8% frente al 1.5% de los cinco países con mayor grado de adopción, entre los que felizmente se sitúa el Perú (68.39).
Ahora, lo importante no es sólo que existe una correlación positiva entre adopción del consenso y crecimiento, sino -lo más importante- que si la crisis actual es duradera, son justamente los países que adoptaron dichas medidas los que mejores condiciones presentan para afrontar la misma en el mediano plazo. Entre Galeano y Williamson, escojan.