Opinión

Genaro Ledesma Izquieta

COLUMNA: ALBERTO QUINTANILLA CHACÓN

04 de Abril del 2018 - 07:00 Alberto Quintanilla Chacón

El domingo 1 de abril, a los 86 años, falleció Genaro Ledesma Izquieta, cajamarquino, luchador social toda su vida por la justicia y la igualdad. Representó a Cerro de Pasco; fue elegido diputado estando en prisión, luego constituyente y senador.

Su dedicación a la política fue una vocación de servicio, buscando la solución de problemas sociales, soñando con una sociedad mejor para todos, sin pobreza, exclusiones ni discriminaciones de ningún tipo.

Como abogado, defendió a pobres y a sindicalistas, poniendo su profesión al servicio de sus ideales socialistas. Es un ejemplo de perseverancia en la lucha social. En su defensa de los desposeídos, funda el Frente Obrero Campesino Estudiantil (FOCEP) y fue parte de Izquierda Unida, con Alfonso Barrantes Lingán, Carlos Malpica, Javier Diez Canseco y otros líderes. El anhelo de unidad de la izquierda es algo que le debemos. En ese camino, perseveraremos.

Político, abogado, padre. Nadie puede acusarlo de incurrir en actos de corrupción ni de haberse valido de la política para enriquecerse. Mérito en nuestro país, aunque debería ser la regla, sobre todo porque en el Perú -desde la década de los 90- se implementa un modelo político social que privilegia intereses individuales sobre los colectivos y sociales.

Don Genaro, descanse en paz. Seguiremos su ejemplo buscando hacer realidad ese mundo mejor, ese mundo del pan y la belleza al que aspiró y por el que luchó permanentemente. Nuestras banderas se inclinan en su honor.

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