En cualquier país donde el ciudadano se respete, César Acuña y José Luna, y todos los candidatos de sus partidos deberían recibir el más grande desprecio en las urnas durante las próximas elecciones, pues ambos son los grandes responsables de que tengamos sentado en Palacio de Gobierno a un impresentable como José María Balcázar, hombre del prófugo Vladimir Cerrón y de toda la izquierda cavernaria que está a punto de armarle el equipo ministerial.
Sin los votos de las bancadas de estos personajes, sin duda conformadas por borregos que se dejan mandonear por sus “líderes” motivados por intereses subalternos, Balcázar no hubiera alcanzado los votos para ponerse al frente del país y llevarnos al borde del abismo, además de hacernos pasar un tremendo papelón internacional al ser los peruanos gobernados por quien es un defensor de esa monstruosidad llamada “matrimonio infantil” y quien además fue acusado de robarse la plata del colegio profesional al que pertenecía.
¿Qué gana Acuña? La posibilidad de seguir con sus cuotas de poder para el manejo de ministerios como los de Transportes y Comunicaciones y Salud, que estuvieron en sus manos durante el gobierno de Dina Boluarte a través de ministros que hoy son candidatos de su partido; y la Embajada en España, país a donde el dueño de Alianza para el Progreso (APP) viaja con frecuencia y tiene propiedades. A cambio de esto nos han regalado a Balcázar como jefe de Estado.
¿Qué gana Luna? Quizá sueñe con ver libre a los golpistas Pedro Castillo y Betssy Chávez a través del indulto, para hacerlos parte de su campaña, ahora que este personaje famoso por su universidad trucha llamada Telesup, la pega de izquierdista y casi “revolucionario” al lado de Raúl Noblecilla, Guido Bellido y otros. Creerá que con eso la gente lo va a hacer presidente, cuando lo único que debería cosechar tendría que ser el rechazo de los ciudadanos cansados de esta clase de políticos.
Cuando los peruanos vean a quién tienen en Palacio de Gobierno, y sean conscientes de que en apenas cinco meses sí se puede destruir un país al que sin duda se van a tratar de levantar en peso como en los tiempos de Castillo, piensen que todo es por culpa de Acuña y Luna, los que con la complicidad de legisladores a su servicio, han rifado el Perú para ponerlo en manos de un octogenario comunista que tiene un prontuario de terror. Ni un voto para estos dos.




