LUIS LEDESMA
No tenemos por costumbre escribir muy a menudo sobre colegas que de algún modo estuvieron y aún están en el mundillo del periodismo, sabemos que detrás de los periodistas se ciernen sentimientos encontrados tan disímiles aparte de odios y rencillas mal disimuladas que volcar nuestros sentimientos se hacen difíciles sobre todo cuando han partido al más allá entre una penumbra de seguidores y detractores, además de amigos y enemigos que siempre están tras el papel cumplido en vida por un periodista cualquiera.
Entonces, hicimos lo que creemos justo, y es, recordar a quien nos enseñó que todo trabajo periodístico no tiene ensayos ni muchas vueltas que darle antes de decidir su publicación?"el que no lleva en las venas la pasión por el periodismo escrito se la pasa planificando y encontrándole mil errores a sus propios trabajos, busca la perfección inexistente mientras el tiempo y los hechos van avanzando" nos decía Guillermo Thorndike en el local del Diario Marka ubicado en la calle Camilo Carrillo a espaldas del ministerio de salud, allí estábamos con nuestros diecisiete años trabajando en el área de información del interior del país.
Era un periodista hecho al cigarro café y el traqueteo de la máquina de escribir marca Rémington, corpulento y amante de la buena mesa cuando nos invitaba a comer en la pastelería Baruch de la cuadra nueve de la avenida Salaverry?conversador empedernido y muy cambiante en su carácter cuando algo le molestaba. Recuerdo mucho cuando discutía con Eduardo Ferrand entonces gerente general de Marka diario y revista, cuando ambos defendían la posición de una izquierda peruana camino a la multiplicación de adeptos y oportunidades sociales con el que sería alcalde de Lima Alfonso Barrantes Lingán. Horas incalculables de tertulia que a la vez eran para mí escuela política innegable en la avidez juvenil, confieso que fueron horas que luego se convirtieron en decepción al ver a Guillermo muy ligado al gobierno fujimorista.
Dicen que la muerte hace que olvidemos viejas rencillas y resentimientos fatuos ante el arribo de la parca, y hoy, quiero manifestar que siempre llevamos en nuestros corazones aquel tiempo de revoluciones idealistas y búsqueda de quimeras e ilusiones ligadas a justicias sociales irrealizables, tiempo de sueños revolucionarios en el Diario Marka y sus estrellas que se van apagando inexpugnablemente?tiempo que nos relacionó ideológica y laboralmente a Guillermo Thorndike todo un Señor en el periodismo a pesar de su cercanía posterior con el japonés, todo un maestro en el arte de la creatividad periodística?Don Guillermo descansa en paz!.