Como para completar el faenón discográfico de grandes leyendas del rock en este año que se nos va, ¡al fin! salió CHINESE DEMOCRACY, el nuevo álbum de GUNS N? ROSES. Pero pisemos frenos antes de seguir avanzando, y hagámonos algunas preguntas: ¿Es legítimo que esta agrupación se siga llamando GUNS N? ROSES, cuando actualmente sólo tiene a un miembro original desde su fundación en 1985 (el cantante Axl Rose) y a otro que vino después en 1990 (el pianista Dizzy Reed)? ¿Habrá valido la pena tirarse 13 palos gringos en grabar el nuevo disco? ¿Tanto músico que ha pasado por los estudios componiendo y grabando, sin que haya una formación estable de por medio, no habrá afectado el resultado deseado? En fin?
Siempre diremos que la música es lo que verdaderamente importa, diga lo que se diga, controversias y anécdotas al margen; es el producto final que el artista presenta en sociedad, lo que quedará en el recuerdo o en el olvido. Y CHINESE? no es un álbum fácil de digerir a la primera escuchada; hay que darle vueltas y vueltas. El primer single, Chinese Democracy, tiene un guitarrazo de arranque y buenos solos después, pero le falta un coro que la enganche para tararearla. Sin tanto efecto electrónico mezclado, Shackler?s Revenge pudo haber quedado mejor. Igual Better, aunque en ésta el resultado es más consistente. La balada a piano Street Of Dreams podría ser el próximo single. Hay tantos estilos metidos en If The World, que quedó como una gelatina sin cuajar. Riad N? The Bedouins y I.R.S. arremeten con todo, la fuerza vocal de Axl a full power. Madagascar impresiona, pero tiene demasiados arreglos encima e incluye citas de diversas fuentes, desde Martin Luther King hasta de personajes de películas como Mississippi en Llamas. La balada This I Love suena dramáticamente triste. Y Prostitute pareciera semiautobiográfica.
Falta la magia de la formación clásica de GNR, pero esto es todo lo que hay. Usen su ilusión, tómenlo o déjenlo, es su opción en democracia.