La controversia por las facultades delegadas ha llegado a un punto en el que parece que nada logrará sacarla del marasmo. El pasado jueves, el debate en la Comisión de Constitución del Senado naufragó ante un evidente sabotaje producto de la intransigencia de la oposición, sumado al manejo deficiente del oficialismo.
El motivo ya es harto conocido: la cuestión de orden para determinar si el Senado puede modificar lo aprobado en la Cámara de Diputados. Hubo seis votos a favor, los de la oposición y cinco en contra, del oficialismo, lo que luego fue sometido a reconsideración, y generó la discusión mayor. Pese a ello, la presidencia en manos del oficialismo dio por rechazado el pedido y esta decisión del fujimorista Carlos Mesía agudizó las diferencias.
La oposición optó por retirarse, lo que motivo falta de quórum. Hoy no se sabe cuándo volverá a sesionar la Comisión de Constitución del Senado. De momento no hay acuerdo, pues lo que se ve es una evidente vocación de la izquierda radical y sus aliados por el sabotaje.
Ahora el pleito ha dejado en punto muerto el debate en la comisión y su pase al Pleno, mientras el ciudadano mira a sus autoridades parlamentarios desde la ola de violencia que cobra vida todos los días y la amenaza de El Niño que está a la vuelta de la esquina.




