El Congreso que tenemos ha hecho “honor” a su habitual conducta nociva a los intereses del país, al haber elegido como presidente del Perú a José María Balcázar, un promotor de las relaciones sexuales de niñas con hombres adultos –lo que ha ratificado una y otra vez–, un abogado expulsado de su colegio profesional por quedarse con la plata de la orden y un exjuez echado a la calle por el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) por su deficiente desempeño.
Pero no solo eso. Aparte de esos antecedentes con los que nadie sabe cómo pudo llegar a ser candidato al Congreso, aunque sea por Perú Libre, que es propiedad de un prófugo de la justicia, lo cuestionable es que además estamos ante un izquierdista radical que sigue creyendo en dictaduras, intervenciones en la economía, la inexistencia de la separación de poderes y hasta la restricción de libertades. ¿Lo dudan? Lean el ideario del partido que lo llevó a donde está hoy sentado.
Se entiende que este sujeto que no fue admitido en Perú Nación por sus antecedentes vergonzantes, haya recibido el respaldo de los integrantes de las bancadas que originalmente fueron elegidas por Perú Libre y Juntos por el Perú. Total, todos son de la izquierda cavernaria que sigue creyendo que Pedro Castillo es un “mártir”, que detesta a la libertad de prensa, que defienden las dictaduras de Cuba y Venezuela, y que sueña con que el Banco Central de Reserva sea la caja chica para la campaña, entre otras aberraciones.
Sin embargo, Balcázar tuvo votos de quienes antes eran parte del llamado “bloque democrático”, todo por cálculo político en tiempos de elecciones, por intereses subalternos, por mezquindad y falta de empatía con el ciudadano. ¿Qué dicen al respecto César Acuña (APP) y José Luna (Podemos)? ¿Están felices con su presidente? ¿Pidieron algo a cambio? ¿O nos van a decir que están convencidos que la marioneta de Cerrón colocada en Palacio de Gobierno era la mejor opción para manejar el Estado aunque sea por cinco meses?
El flamante presidente ha tratado de poner paños fríos al afirmar que no piensa indultar a ningún golpista y que no va a alterar el rumbo macroeconómico del país. Sin embargo, nada puede bueno puede venir de una gestión que tiene detrás a Perú Libre y a su dueño, que ya ha salido a exigir la destitución del comandante general de la Policía Nacional, y quien con toda seguridad va a meter la mano en la conformación del gabinete ministerial, como lo hizo con Castillo, su anterior títere.