La inestabilidad política de la última década ha generado una grave de crisis de gobernabilidad y socavado la débil institucionalidad de nuestro país. Los intereses políticos y las agendas particulares han prevalecido por encima de buscar resolver los problemas que aquejan a los peruanos.
Sin institucionalidad es imposible atender las preocupaciones de las familias peruanas como la inseguridad y la búsqueda de una mejor calidad de vida. Con incertidumbre e inestabilidad tampoco podemos prepararnos para enfrentar los desafíos que tenemos por delante.
El ENFEN ha activado el estado de “Alerta de El Niño Costero” el cual se iniciaría en el mes de marzo. Este fenómeno requiere de acciones rápidas del Ejecutivo para evitar efectos devastadores en sectores como el agro, la pesca, así como el daño a la infraestructura.
El sector pesquero industrial es clave para el desarrollo económico y social del país. Es un motor descentralizado que genera 250 mil empleos, más de US$ 3 mil millones en divisas por las exportaciones de productos pesqueros y es una fuente de ingresos para 3,500 MYPEs que intervienen en la cadena productiva en todo el litoral. La pesquería de anchoveta es un líder global y un ejemplo de pesca sostenible.
Pero el sector enfrenta desafíos que no puede controlar. Los eventos climáticos cada vez más frecuentes, afectando la composición y distribución de los recursos pesqueros poniendo en riesgo el desarrollo de la actividad y los miles de empleos que ésta genera.
Según el ENFEN en pocas semanas nos enfrentaremos a un nuevo Niño Costero y todas las alertas deben estar activadas para reducir el impacto negativo en las familias peruanas. No hay espacio para la improvisación. Se requiere estabilidad y autoridades comprometidas para la toma de decisiones acertadas y oportunas en beneficio del país.