La adversidad no es un castigo de Dios. Es una prueba que nos pone el destino para que le demostremos todo lo que podemos hacer, poniéndonos incluso, sin arrogancias es cierto, pero con decisión y valentía, ante los arrestos de la madre naturaleza y por eso Ica y los pueblos últimamente azotados, se pondrán de pie, junto a la generosa solidaridad virtualmente venida de todo el planeta.
Pero la dura lección de lo ocurrido, tan dramática, nos debe poner en acción ya. No esperar que las cosas se enfríen y luego todos nos olvidamos y nos ponemos a atender otros asuntos, y de algo que tiene que ver con la vida, nada de nada.
Uno de los problemas más difíciles ha sido que Ica no estaba ni preparada ni organizada y entonces luego del sismo, el caos, el desorden y la angustia colectiva se apoderó de la ciudad y aún cuando empezaron a llegar apoyos, estos no se repartieron ordenadamente; por lo menos luego de las primeras horas posteriores al terremoto.
Entonces, las autoridades deben reunirse, sin odios, sin rencores, sin declaraciones destempladas y organizar la ciudad, empezando por cada cuadra, por cada manzana, por cada urbanización, por cada distrito, porque con anuncios o sin ellos, estamos condenados a vivir expuestos permanentemente en una zona donde la eventualidad de un sismo de enorme magnitud o la erupción del Misti, son posibilidades que pueden darse hoy, mañana o quizá nunca. Pero hay que estar preparados.
Ojalá esta columna no contribuya a aumentar el pánico que mucha gente está viviendo. No es mi intención hacerlo. Mi intención es sugerir modestamente que nos preparemos pero de verdad pues, integralmente, porque somos, si estoy bien informado, la ciudad de mayor riesgo en esta nuestra querida Patria. El "cinturón de fuego" nos tiene una diaria advertencia que debemos tener presente.
Empezar de una vez. Que Defensa Civil sea una institución a la que se le dé prioridad uno. Bien haría en trabajar un programa, con apoyo del Colegio de Psicólogos de Arequipa (su decano, el doctor Víctor Lazo Neyra, me ha dicho que están a la orden) para preparar psicológicamente a la población, porque todos estamos nerviosos y cualquier movimiento nos pone sobresaltados. Los que digan que no, mienten.
Y reitero, organizarse, para saber cómo actuar en caso nos toque volver a afrontar un sismo como el del 2001. Yo no me atrevo a decir cómo debemos organizarnos, porque eso corresponde a los especialistas. Sé que, por ejemplo, Sedapar y Sociedad Eléctrica disponen de planes y programas de emergencia. Confiamos que los hospitales tengan los suyos. Y así por el estilo.
Por lo demás, y si bien es verdad que no tengo autoridad ni representación de nadie para hacerlo, igual lo voy a hacer y decir. ¡GRACIAS AREQUIPA POR LO SOLIDARIA QUE HAS SIDO CON ICA!

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