Si tuvieras la certeza de que tu pareja no se va a enterar de tu infidelidad, ¿la cometerías? La clandestinidad, el saber que es algo prohibido o no querer asumir un compromiso, son motivos que impulsan a ser el tercero (a) en una relación. Aburrimiento, el desgaste que genera la convivencia o experimentar las sensaciones que provocan llevar una doble vida, también son razones que impulsan a "sacar los pies del plato".
Aunque socialmente se señala al hombre como un ser infiel por naturaleza, lo cierto es que la mujer no está exenta de ser la autora de una traición. Puede ser una aventura de una noche o convertirse en una relación paralela a la oficial; en cualquier caso, vivir la experiencia de la infidelidad genera cierta adrenalina que despierta pasión, deseo. El temor a ser descubierto eleva la excitación.
Si bien lo normal no es ir por la vida buscando ser infiel, existen situaciones que crean el escenario para vivir una aventura. El reencuentro con un amor del pasado, un viaje de trabajo o alguna fiesta son ambientes propicios para dar rienda suelta a un encuentro fugaz.
La infidelidad no es una característica de los tiempos modernos. Los infieles han existido en todas las épocas, solo que ahora existen elementos que facilitan ese comportamiento. Hoy es fácil encontrar en internet páginas web que ayudan a planear una infidelidad. Solo basta con inscribirse e inmediatamente se accede a una lista de infieles dispuestos a vivir una aventura. Aseguran discreción al 100%.
Dicen que la monogamia no es una cuestión natural en el ser humano, sino una imposición de la sociedad; no es un impulso natural. Lo cierto es que hay una verdad absoluta que debería regir nuestro comportamiento: no le hagas a nadie lo que no te gustaría que te hagan a ti.


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