El chile o ají jalapeño le debe su nombre a la ciudad mexicana de Xalapa, en Veracruz, donde se localiza la mayor parte de la producción de este importante ingrediente de la comida mexicana. Sin embargo, contrario a lo que muchos piensan, estudios científicos señalan que esta variedad de la especie Capsicum Annuum habría sido cultivada originalmente en el Perú, hace más de siete mil años, y fue posteriormente llevada a Europa y Asia por Cristóbal Colón.
Hoy en día los jalapeños son ampliamente reconocidos a nivel mundial por su alto contenido de vitamina A, pero principalmente por su presencia infaltable como sazonador o complemento en la gastronomía mexicana, aunque se observa también que este producto ha influenciado la cultura culinaria de otros países del mundo. Por ello, no sorprende que el estado de Louisiana, en Estados Unidos, demande grandes cantidades de jalapeños pues, los inmigrantes franceses que llegaron en los siglos XVII y XVlll, eran ya grandes admiradores de este picante producto. Por su parte, en otros estados como Texas, California y Nuevo México, la demanda es también muy dinámica, debido a la fuerte influencia de la colonia hispana y la cada vez mayor aceptación de la comida mexicana.
No obstante, a pesar de la directa relación entre la demanda de jalapeños en estado fresco o cocido y su empleo culinario, los jalapeños tienen otros usos pues son utilizados también en encurtidos y salsas y, en algunos casos, como materia prima para la elaboración de colorantes naturales y oleorresinas industriales. Por su parte, los jalapeños son también aprovechados por la medicina, específicamente para la fabricación de medicamentos que combaten las afecciones gastrointestinales. Todos estos factores explican por qué la demanda por jalapeños ha crecido sostenidamente en los últimos años y particularmente en el mercado de Estados Unidos, donde las importaciones crecieron 9.4% en el 2007 y 15% desde el año 2004.
Tradicionalmente, el principal proveedor de jalapeños al mercado estadounidense ha sido México. Sin embargo se observa que otros países han empezado a ganar terreno en el mercado, entre los que destacan India, China, El Salvador y Perú. Entre las principales empresas peruanas exportadoras de jalapeños destaca Agro Mantaro, que implementó 5 hectáreas de producción en la selva central, con la proyección de adecuar 20 hectáreas próximamente. Agro Mantaro instaló una planta procesadora para frutas y hortalizas, ubicada en La Concepción, que brinda empleo formal a 180 personas y que procesa exitosamente la alcachofa, de la cual nos ocuparemos próximamente.
De esta manera, resulta evidente que nuestro país, haciendo uso de la ventaja competitiva existente, ha empezado a aprovechar la oportunidad para cultivar jalapeños aún cuando resulta evidente que existe todavía un importante potencial por aprovechar, y más aún frente a las oportunidades que el APC Perú Estados Unidos nos presenta.
Es así, estimado lector, que el caso del jalapeño es un claro ejemplo del picante potencial existente en nuestras regiones y que, gracias al impulso privado, se puede convertir en un caso de éxito que nos demuestre que un país como el Perú puede beneficiarse enormemente de la apertura comercial, no sólo para acceder libre del pago de aranceles a mercados de alta capacidad adquisitiva, sino también para diversificar su oferta exportable e impulsar la generación de empleos para combatir la pobreza a nivel nacional.