Opinión

Joselo García Rotalde

03 de Octubre del 2008 - 00:00

Sorprende sobremanera que un curtido diplomático como nuestro canciller Joselo García Belaunde sea tan ingenuo con respecto a la infiltración venezolana en nuestro país y que saque la cara por la diplomática Virly Torres. Todos sabemos que esta última anda inmiscuyéndose en la política nacional y hace rato que ha debido ser declarada "persona non grata" y enviada a Caracas.

Recordemos que esta dama fue expulsada de Panamá precisamente porque allá se le acusó de estar armando células chavistas. Ya Joselo nos recuerda a su tío Fernando en su segundo gobierno, cuando éste y su ministro del Interior De la Jara y Ureta fueron demasiado lentos en reaccionar ante la aparición del senderismo, lo que facilitó su expansión. Es más, los servicios de Inteligencia cuentan que se había detectado a Abimael Guzmán en una casa de la calle Pershing y que Belaunde abortó la operación de captura, lo que aprovechó el monstruo para escapar. La que sí es una leyenda negra es aquella de que Belaunde y De la Jara tildaron de abigeos a los senderistas.

Esa metida de pata ocurrió durante el primer belaundismo y fue obra del marino Miguel Rotalde de Romaña, ministro del Interior desde julio de 1964 hasta julio de 1965, que llamó así a los guerrilleros del MIR en junio de 1965 para minimizar las advertencias que llegaban sobre guerrillas activas entrenadas en Cuba.

Sólo tras el desastre policial de Púcuta (cercanías de Abancay), en junio de 1965, donde el MIR mató al oficial Patiño y a siete guardias civiles en una emboscada (tienen un monumento en Lince, por el Parque de los Bomberos; el MRTA, que se sentía sucesor del castrista MIR, puso una de sus cobardes bombas allí años después), y los atentados del Hotel Crillón y el Club Nacional es que Belaunde, amenazado con un golpe inminente por el Comando Conjunto si no actuaba, decide militarizar la lucha contra las guerrillas y echar a esa inútil versión uniformada de De la Jara que era Rotalde, aplastándose rápidamente al MIR y exterminando a sus líderes (De la Puente, Lobatón), salvo Héctor Béjar, que luego se acomodaría a la dictadura militar de Velasco junto a otros comunistas (Francisco Moncloa, Jorge del Prado, Efraín Ruiz Caro, Gustavo Espinoza Montesinos, el recientemente condecorado por el ingenuo ministro Pasco Guillermo Sheen Lazo e Isidoro Gamarra).

Parece entonces que Joselo quiere seguir la tradición familiar y permitir que la subversión se expanda hasta que se vuelva un lío muy gordo de extirpar. Que se busque entonces a su Rotalde y De la Jara para repetir completamente la historia.

- A mí, que lo bauticé como "Congrezoo" y "congresaurios" durante el gobierno de Toledo y siempre los he criticado, no me van a venir a acusar de estar a favor de los congresistas, pero ya está bueno de acogotarlos tanto. La iniciativa de que los gastos operativos se integren al sueldo como bono no pensionable y se pague impuesto a la renta es la mejor salida a estos continuos escandaletes de quinta, además que la verdad me parece indigno que un congresista de la República -por más que cualquier pobre diablo ignorante pueda llegar ahora a ese sitial con el estatus de "padre de la patria" y que sea tan bestia de votar leyes como este "perro muerto agrario"- esté juntando boletas y facturas como si fuera un chofer interprovincial.
tags

    Más de