En este nuevo aniversario de Correo, que celebramos hoy, me complace dedicarle estas líneas a un hombre que nos acompañó por años en el cargo de jefe de Provincias y que no sólo es un gran periodista, sino que venció día a día la adversidad.
Juan Torres Manrique, fue por años nuestro compañero de labores en esta casa periodística. Ahora, ejerciendo la profesión pero con menos intensidad que antes, porque los años pesan, sufrió un accidente cerebro vascular y quedó con una secuela: Una hemiplejía que jamás pudo derrotarlo.
Como jefe de Provincias, era el encargado de recepcionar y de escribir las noticias provenientes de Camaná, Mollendo, Castilla y las otras provincias del departamento. Fue siempre admirable, cómo con una sola mano, la izquierda, trabajaba diariamente como si nada le hubiera pasado.
Amigo de todos, casi nunca he visto malhumorado a Juan y, por el contrario, siempre haciendo gala de un fino humor. Puntual al llegar tanto en las mañanas como en las tardes, ocupaba un escritorio muy cerca a la puerta de entrada a la Redacción.
Otro colega querido y apreciado, Jaime Rodríguez Calderón, el gran "Jarocal", ha sido siempre "su yunta". Pero en Correo todos lo hemos querido y lo seguimos queriendo y admirando, pues otro se hubiera rendido, pero "Juantorena", como le decían algunos, mostró siempre una imbatible constancia y responsabilidad en el trabajo.
"Qué pasa chico", era el saludo con el que me recibía cuando entraba yo a la Redacción. Siempre me alentó y me enseñó y cuando alguien lo perturbaba decía con humor, recordando a un antiguo director de Correo (don Francisco Chirinos Soto), "pero Pancho, estoy topado de trabajo".
Su mano izquierda hacía "repicar" a la máquina de escribir y por las tardes hacía un paréntesis para su inevitable lonche. Llevaba un rico pan de tres puntas y su té filtrante y se iba a la cafetería a golpe de 4 de la tarde y era un placer acompañarlo y compartir con él una taza de té.
Era cosa de todos los días, ver llegar a su "sitio" a gente que tenía algún problema de salud, golpeados por un accidente o de alguna manera algo disminuidos. En Juan Torres siempre encontraron apoyo moral y aliento. Una cosa parecida al "curita quitapenas" de quien mucho hablaba y cuya historia Juan debe rememorar en un artículo digno de su pluma.
En este aniversario, gracias de corazón, Juan, por todo lo que diste a Correo.