Judas Iscariote, como todo el mundo sabe, fue uno de los apóstoles de Jesús y según los Evangelios, fue el apóstol traidor que reveló a los miembros del Sanedrín el lugar donde podían capturar a su Maestro, como lo había anticipado Jesús en la Última Cena. Y se identifica el nombre de "Judas" como "traidor". Ha sido desde entonces el paradigma de la desventura de la cristiandad.
"Apóstol", es un vocablo que se utiliza para identificar al propagador de creencias religiosas, ideas sociales y políticas.
Judas creyó que Jesús era el cabecilla de una rebelión contra los romanos, ocupantes de Judea. Llegó a la conclusión de que el mensaje de Jesús era contraproducente para la liberación judía. Así, Judas justificaba la traición desde el punto de vista político.
Es mas, Judas no confabuló en contra de los romanos sino a favor de los judíos. Los hechos posteriores son los conocidos remordimientos que atormentó a Judas -haberle vendido por un puñado de monedas- que lo llevó al suicidio; porque en el fondo, Judas amaba a Jesús.
Hoy en día, vemos con naturalidad que algunos políticos muestran como la codicia es mas fuerte que la sensibilidad, y el deseo de dominio termina con la prudencia. Cervantes decía que las personas son como los actores de un gran escenario. Y cuando analizamos a estos políticos, da la impresión de que conocen los conceptos a la perfección, listos para la actuación en la arena política con engaños, calumnias y traición.
Podríamos sacar conclusiones sobre la actuación de Judas y su traición y comparar lo que es recurrente en la actualidad. Muchos hombres y mujeres desean ser apóstoles modernos y propagar su fé política. Ahora bien, se les podría otorgar un grado de tolerancia para entender los fines que los mueve para ingresar en política -teniendo en cuenta que sólo se necesita tener a la mano su DNI, alguna dosis de audacia y la aceptación popular de su pueblo, distrito o comarca-, y esperar que su actuación sea aceptable.
Tenemos un variopinto universo de personalidades: destacados juristas, políticos de carrera, empresarios connotados, emprendedores emergentes, personajes de la farándula, presentadores de televisión confundidos, viejas vedettes, ex voleibolistas, fracasados futbolistas, etc...
Imagino que existe en ellos verdadero amor al Perú, y por otro lado, necesidad de trascender en el tiempo. Muchos lo han logrado: un alcalde consiguió perennizarse al colocar un monumento -cuatro estatuas que representaban a la "familia"- en la entrada principal de su ciudad; las caras de las estatuas eran las de él y su familia.
Si observamos bien, aquellas actitudes son producto de la ignorancia y la ignorancia para gobernar, es traición. Judas fue un verdadero ignorante. Fue elegido por Jesús y desvió su actitud, como hacen hoy muchos políticos: aman pero actúan a traición. Dentro de poco elegiremos a nuestros gobernantes. Busquemos a los candidatos profesionales y honestos que en el futuro no justifiquen, como Judas, la traición ideológica.

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