Me preguntan qué espero del 2009; aquí mis predicciones. Globalmente, creo que la situación económica empeorará significativamente; para ser más exactos, creo que veremos al Dow Jones tocar los 5,000 puntos antes de los 11,000. Eso significaría una pulverización de otros 10 trillones de dólares, lo cual se traducirá en una devaluación mayúscula del dólar, acompañada de una alta tasa de desempleo (mayor al 12%); Europa no tendrá cómo evadir esta realidad; Asia, y en especial China e India, tendrá una significativa desaceleración, con lo cual sus modelos políticos se pondrán a prueba.

La catástrofe económica que viviremos durante el 2009 -la cual durará hasta el 2010 en el mejor de los casos- traerá consigo dos grandes consecuencias colaterales: por un lado, el sistema demócratico-capitalista será puesto en discusión, y no faltarán quienes promuevan y ejecuten proyectos de estatismo con remembranzas de la Guerra Fría; por otro lado, el nuevo gobierno norteamericano seguirá siendo blanco de ataques, con lo cual existirán excusas para reinventar una guerra que promueva una salida keynesiana a la crisis. No será inesperado, siguiendo esta lógica, ver una nueva intervención militar norteamericana, iniciándose con ello un conflicto más complejo y potencialmente más destructor que el actual.

Localmente, la crisis nos enseñará sus peores facetas más pronto de lo que imaginamos. Proyectos -de integración, ampliación o fusión- que debían ejecutarse serán pospuestos. La región latinoamericana sentirá la pegada, y aquellos países que apostaron por políticas populistas y estatistas -generalmente traducidas en irresponsabilidad fiscal y monetaria-, en mayor medida. Al Perú le quedarán pocos amigos en la vecindad, por lo que hoy -más que nunca- debemos escoger qué problemas queremos asumir y cuáles debemos poner de lado.

El conflicto ideológico traerá mayores situaciones de tensión social; tanto la izquierda como la derecha querrán comenzar a presentarse como alternativas viables para el 2011, con lo cual al gobierno le queda una sola vía política: gastar. Recursos no faltan y líneas de crédito tampoco; ojalá la crisis no dure más allá del 2010, ya que si así fuese, esos recursos serán necesarios más adelante.

Si bien es cierto que espero un 2009 muy difícil, creo que luego de esta recesión veremos un crecimiento sin precedentes: por un lado, la economía estará más limpia; por otro, se viene una nueva ola de adelantos científicos y tecnológicos que revolucionarán nuestra calidad de vida. En dicho rally, los commodities volverán a ser las vedettes, con lo cual veremos un resurgimiento de los ingresos locales.