Definitivamente para hacer este análisis es necesario definir que es cojudez. La Real Academia de la Lengua Española, afirma en su Diccionario que la palabra cojudez es un americanismo y tiene como significado: cualidad de cojudo; pero Marco Aurelio Denegri corrige esto y nos dice, "cojudez es un peruanismo y tiene cinco significados, los cuales son: 1. cualidad de cojudo, 2. Necedad, tontería, 3. Cosa de mala calidad, 4. Cosa baladí o insignificante, y 5. Situación, cuestión o asunto problemático, espinoso o delicado".
Entonces podemos entender que de la cojudez nace lo cojudógeno y por lo tanto, "El neologismo cojudógeno designa a la persona que genera cojudez, que la suscita y despierta, que la provoca y engendra", y llegamos a la conclusión que si nos ponemos hablar cojudeces nos convertimos en cojudógenos y ese proceso, se conoce como "Cojudogenia".
Ahora, entendido qué es la cojudogenia, podemos empezar a analizar el proceso electoral actual; este viene a ser una competencia de candidatos donde no se incluye: solvencia moral, inteligencia y habilidad; y éstos se enfrascan en diálogos, que si los escuchan con atención, se percibe la inseguridad y el enmascaramiento de lo que dicen, y jamás llegan a ninguna conclusión concreta, lo cual implica una falta de sentido y dirección y, esto obviamente no refleja otra cosa que una tremenda cojudez, que a estos personajes les sale con una facilidad asombrosa, por lo tanto los convierte en cojudógenos. Pero lo peor de todo no es que ellos lo sean sino que nuestro querido pueblo pareciera ya condicionado a estas cojudeces.
Todo esto es producto del proceso de cojudización masiva, en donde se juega con el placer y el dolor, la necesidad y el deseo, la razón y la pasión, el daño y la ofensa, etc., produciendo un desgaste mental que tiene por resultado frases máximas como, "si el de arriba roba porqué yo no", "aprovecha la oportunidad, no seas cojudo, recibe la coima, total el cargo no dura mucho", "Cojudo, la plata del Estado es de todos así que toma lo que es tuyo", "si quieres trabajo métete al partido, no seas ?".
La cojudez llega a tal punto, que sobrinos que violan, salen libre por la influencia de sus parientes en el poder; ministros que son parte de empresas transnacionales y les interesa un pepino si los campesinos pierden sus tierras de cultivo; si los obreros mueren por los materiales reciclados o de mala calidad con los que los hacen trabajar; y como no, las exageradas gratificaciones de nuestro padrastros de la Patria, que mientras un empleado público recibe una partícula de gratificación.
En pocas palabras, estos sucesos arrastran a nuestra Patria y a todos sus habitantes a la cojudogenia, ya que nos dedicamos a crear, motivar, provocar e incitar cojudeces, al punto que ya no se pueda diferenciar una cosa de la otra, y en el caso de los candidatos, a unos de otros. Es por ello, que se hace necesario, que el próximo 9 de abril, no votemos cojudamente, sino que un segundo antes de acercarnos a las urnas, tomemos respiro y hagamos que la razón se imponga a la cojudez, pues ella (la razón) ejerce el control sobre nuestros instintos de destrucción.

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