Abordar el núcleo y alrededores del alba de la Cultura MOCHIC ?Mochica- es complejo y exige de una investigación paciente, vasta y alturada.
Chimbote, como muchos pueblos prehispánicos, integró la organización política de los mochicas, pero de manera parcial en su estructura y desarrollo dependiente; no fue presa de su acercamiento en forma integral, a pesar de girar en torno a la influencia suprema de MOCHIC.
Monseñor Thelmo Zegarra se consagró largos años en profundizar el quehacer y el apogeo de la cultura Mochica. Él, en uno de sus trabajos enfatiza: "No obstante lo difícil que resulta el estudio y el aprendizaje de la gloriosa Lengua Mochica de los Yungas del Norte Peruano, es sumamente interesante y de enorme provecho para la indagación de la fuente misma de la Historia. La lengua Mochica, es la expresión grandilocuente del sentir, pensar y obrar de un pueblo gigante nacido para la gloria."
Al versar sobre los mochicas, no sólo podemos enterarnos del Señor de Sipán o Sicán, también de la Sacerdotisa de San José de Mora, en la costa sur lambayecana; porque esta cultura, entre los años 100 y 750 D. C., alcanzó cinco fases o aspectos sucesivos y propios, con diferentes organizaciones, como demuestra Rafael Larco Hoyle, al estudiar las pertenencias, los legados, sobre todo los ceramios que, en cada fase de su desarrollo, difieren en el arte central y en el contenido, no obstante que gozan de cierta semejanza.
Chimbote tiene el nombre de un dialecto anterior, como ocurrió previamente con Nepeña y otros; que después se constituyeron en especie de estado dependientes parcialmente del poder que ejercieron los mochicas, desde Lambayeque o Virú, Moche, llegando a expandirse por el norte hasta Tumbes; y por el sur hasta Paramonga.
De lo que se colige que Chimbote, en una de las ultimas fases de esta cultura ?que aparece en el Intermedio Temprano-, nos ofrece la lengua Mochic, con seis vocales y más letras, que el abecedario castellano. Y es poseedora de una singular terminología, de ahí que para estudiar la cabalidad de nuestro pretérito, resulta inevitable ser descifrado, si consideramos además su estructura filosófica que la entreteje, tornándose más dificultosa.
En cierto modo, es el reto que asumen Orlando Américo Carrasco Bardales con su libro "Apuntes para una Historia de Chimbote"; y Víctor Hugo Villanueva Contreras, autor de "Señorío Chinpeaepter Chimbote", lo cual indica que cada vez más nos estamos identificando con las entrañas de nuestro pueblo, para alcanzar la mejor identidad de Chimbote; desde 1969, que se escribió la obra: "Chimbote a través de la Historia", primigenia de un chimbotano.