Después que "Cuarto Poder" difundiera un reportaje destacando el trabajo del periodista Álvaro Ugaz, la conductora Marisol Carreño - remarco lo de conductora porque es abogada y no mujer de prensa, oficialmente hablando - remata señalando lo siguiente: "Mucho se ha dicho de que tratamos de tapar al colega Álvaro Ugaz porque no hemos publicado el resultado de su dosaje etílico. Lo que sucede es que la Policía aún no lo entrega". Argumenta eso luego de una semana del accidente (ahora van dos). Hasta un estudiante de los primeros ciclos de Periodismo sabe perfectamente que si se trata de mostrar al público toda la verdad se hace lo imposible para conseguirla. No espera que ésta llegue a la mesa de redacción. Más aún si se trata de gente tan experimentada como la de los medios de comunicación capitalinos y que tienen toda la logística para inmiscuirse, incluso, donde no debería. Así que lo de la señora Carreño no es más que la puesta en práctica de ese estúpido espíritu de cuerpo. Decir que Ugaz conducía en estado de ebriedad y, por lo tanto, es el principal responsable de su propia muerte, no es menoscabar sus más de 20 años de trabajo intachable. Es solo mostrar los hechos tal y como son, sin ocultar nada. Pero los señores de la prensa limeña a toda costa tratan de hacer ?justicia? y echarle la culpa al conductor del camión en el cual se empotró el vehículo del difunto. Toda la maquinaria mediática para fabricar un culpable. Es un ejemplo de como se puede dar mal uso al carné de prensa, a la condición de periodista, a la libertad de disponer de algunas gollerías. Igual que el grupo de reporteras de Panamericana Televisión, América Televisión y del Diario de Chimbote quienes hacían uso y abuso de las camionetas del serenazgo de Nuevo Chimbote para ahorrarse el pasaje a la hora de cubrir sus comisiones o cuando - cual princesas de cuento - eran regresadas a sus casas en los vehículos ediles luego de una soberana jarana. Definitivamente no tendrán autoridad moral para cuestionar a un funcionario cuando haga lo mismo. Hacerlo sería cinismo. Igual si de por medio hay intereses económicos. Ciertos medios no tienen reparos en decir: "Estudiante de la Universidad Nacional del Santa era miembro de una banda de asaltantes", sin embargo encubren la información si una importante cantidad de dinero por publicidad corre el riesgo de perderse y escriben así: "El asesino de la pequeña Tamara Soto, Max Egusquiza, estudiaba Medicina en una universidad local (en alusión a la Universidad San Pedro)". Los intereses personales suelen pesar más que las buenas prácticas periodísticas y los hechos tienen ?distinto tratamiento?. Igual que Italo Jiménez, editor del Diario La Industria, cuando promueve valores éticos en esta profesión, pero hace todo lo contrario. Su periódico, mejor dicho él, tapa a su cuñada invasora de "Besique", Luz Domínguez - ex abanderada de una conducta intachable - con tal de tener una casita de playa. Solo basta ver sus publicaciones para darse cuenta de su timorata y convenida posición. El "diario" de Italo puede cuestionar sin contemplaciones a una funcionaria del Ministerio Público que usa vehículos oficiales como taxi particular, pero teme si se trata de un familiar. Italo, ahora impulsas una campaña de periodistas escolares. ¿Qué enseñarás?, ¿técnicas para encubrir a los familiares?.

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