En más de una oportunidad nos encontramos frente a términos que nos dejan un margen de duda y preocupación, ¿esto no le ha pasado alguna vez? Y si relacionamos el término con educación, como que se complica la situación, entonces veamos de qué se trata. Alguien me dijo que para comprender las palabras debía acudirse al significado etimológico de lo que queremos entender. La voz griega holos se expresa en castellano como prefijo, hol u holo y significa entero, completo, "todo", también lo podemos entender como íntegro y organizado.
Por su parte, "pensadores del siglo XXI, explican que en los próximos 25 años habrá cambios de envergadura en todos nuestros marcos de referencia. Estos se iniciarán con el cambio gradual de la era mecánico-industrial a la era de la información solar. Marcará la transición de una base energética no renovable hacia fuentes de energía renovables, de un período de súper especialización hacia un tiempo de disciplinas holísticas y desde una dicotomía entre el hombre y la naturaleza hacia un control indicador de la realidad. La educación, no lo podemos negar, juega un papel importante en la transformación de la sociedad. La educación holística reconoce estos cambios y les da forma con una nueva integración de ideas y aplicaciones" (Gang, 1988).
La holística ha estado presente en el desarrollo del pensamiento universal, permite entender los eventos desde el punto de vista de las múltiples interacciones que las caracterizan; corresponde a una actitud integradora como también a una teoría explicativa que orienta hacia una comprensión contextual de los procesos, nos permite ver las cosas enteras, en su totalidad, en su conjunto, en su complejidad.
Ahora bien, si consideramos el término educación como polisémico (varios significados), puesto que etimológicamente significa no solo "conducir desde afuera", sino además "llevar de un estado (física, mental, ético, social?) a otro" de grado superior y finalmente, esto durante un "largo periodo" (Doval, 1979), la educación por esencia tiene que ser holística. En consecuencia, educar debiere involucrar al ser humano completo, propender al desarrollo del hombre como un todo. Esto lo apreciamos en diferentes investigaciones recientes en diversos campos (por ejemplo, en neurociencia), que indican la necesidad de desarrollar la totalidad del ser humano.
Si comprobamos nuestro mundo actual, ojalá sean todos, la educación pone énfasis en los logros intelectuales, económicos, tecnológicos; para la educación tradicional lo que debe guiar el esfuerzo educacional son principalmente las demandas sociales y culturales. Esta educación, además, divide el mundo del conocimiento en categorías aisladas y separadas: partiendo del supuesto de que el todo es igual a la suma de las partes, el conocimiento puede ser predicho y extrapolado desde las partes, en consecuencia, enseñamos hechos para construir así el conocimiento.
Frente a este enfoque materialista, reduccionista de la educación, ha surgido la educación holística. Ella en diversos ángulos, proclama y reivindica la totalidad del ser humano; propicia métodos y técnicas que tiendan al desarrollo del ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte, pero en todas las dimensiones de su ser. Enfatiza el cuidado del mundo interior del ser humano, el cual necesita ser contemplado y cultivado con delicadeza, hay que recordarles a los profesores de todos los niveles del sistema educativo, la importancia de respetar las potencialidades humanas, por lo tanto, lo que debe guiar el esfuerzo educacional son, sobre todo, las características humanas intrínsecas de los niños y sus necesidades de desarrollo.
Finalmente, recordemos, holos, todo, no una parte, padres de familia, educadores, y cuantos tienen en sus manos la responsabilidad de educar, "el todo es mayor que la suma de las partes", según un enunciado aristotélico. No confundir el todo con lo absoluto.