"2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. 5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra".
Santiago 1.2-3-4-5-6

Según el diccionario, la palabra paciencia tiene diversas acepciones, y éstas son:
1.- Capacidad para soportar con resignación desgracias, trabajos, ofensas, etc.
2.- Tranquilidad para esperar.
3.- Calma para hacer trabajos minuciosos o entretenidos.
4.- Lentitud excesiva.
5.- Acabar, consumir o gastar a uno la paciencia (locución que tiene el significado de irritarlo, alterarlo, enfadarlo).

A todos en la vida nos ha tocado y nos toca pasar por diversas pruebas, y son en esas ocasiones cuando uno se da cuenta que lo que menos suele haber en esos momentos, es paciencia.
Y porque en muchas ocasiones pensamos que no es necesario tenerla, tratamos de encontrar una pronta solución a los problemas, y por el apuro y el deseo de ver todo resuelto, se toman decisiones apresuradas, las que muchas veces, terminan no siendo las mejores.
Aunque en nuestra vida se suelen presentar situaciones que requieren ser atendidas inmediatamente, para hacerlo, están las personas que han recibido la preparación y el entrenamiento apropiado para hacerlo, y cuyo desempeño dará la solución que sólo el ser humano puede dar y que en forma limitada se encuentra entre sus manos.
Pero ante las otras pruebas, aquellas que sabemos que sólo con fe se pueden solucionar, se requiere revestirse de paciencia, ya que debemos de estar confiados en que la solución vendrá, pero vendrá no a nuestro tiempo que es el hoy y el ahora, sino al tiempo que es de Dios.
Y mientras la solución llegue según el tiempo que es de Dios, debemos de tener paciencia, sin dudar que su cumplimiento se dará en un plazo determinado, y por tener la confianza de que la solución vendrá, mientras se espera con paciencia, se dispondrá del tiempo suficiente para prepararse, para que cuando llegue el momento, se esté en las mejores condiciones, se esté de acuerdo al perfil e integridad que la solución requiere.
No hay que dejar que la duda y la desconfianza inunden el pensamiento, ya que lo único que hacen es colocarlo en un vaivén, lanzándolo de un lado hacia el otro como las olas del mar.
Dejemos que la fe, que es ver lo invisible y creer en lo imposible, nos dé la paciencia suficiente para esperar lo mejor.