No es bueno redundar ni menos abundar. César Vallejo tiene dos lugares bastante reconocidos: Como Poeta Universal y como Hombre. Por ello, si ahora se viene caminando a los 70 años de su fallecimiento físico, el tiempo nos permite hurgar en la famosa fotografía que se ha constituido el la más real expresión de tener a Vallejo en condición espiritual, atemporal y muy personalmente cercano a la vez. Esta es la legendaria y siempre admirada fotografía que tiene también su inmaterial historia como quien la tomó, quien estuvo junto al Poeta o porque se tocó el clásico "clic".
"En el verano de 1929 ?cuenta un familiar- mi tío Juan Domingo Córdoba Vargas, compañero entrañable del poeta andino, serrano como él ("paño de lágrimas de Vallejo" le definió Juan Larrea), paseando por los jardines de Versalles, capturó con su cámara la más popular fotografía de un Vallejo ensimismado. Le acompañaba en la ocasión su definitiva musa Georgette?"
Si, la esposa Georgette Phillipart que fue buena para unos y mala otros, estuvo a su lado acompañándolo o queriéndolo o solamente, amándolo. Para ese entonces, el anti-bohemio de César y el que era muy ordenado como escritor y poeta y el que no tomaba un vaso de cerveza porque se caía con el primer sorbo, se dio tiempo de tomarse una fotografía con la mujer que amó y con quien se amaron.
Pero el destino apretó también el "clic"de la despedida para nunca más volver a la patria el año 1923 cuando tenía 31 años de edad. Durante quince años fecundos estuvo en Europa. Viajó en el vapor Oroya con una moneda de quinientos soles. En tanto, escribía su universal obra aunque sus ingresos siempre fueron insuficientes y provenían del periodismo. Murió "de vida pero no de tiempo" en 1938 y todo lo que sabemos, lo sabe más, usted.
Antenor Orrego, definió así a César Abraham Vallejo Mendoza: "?a partir de este sembrador se inicia una nueva época de la libertad, de la autonomía poética, de la vernácula articulación verbal". Fin.