Con la estrategia "ones" políticos que pululan electoralmente por los alrededores se sesga confusamente los ciclos generacionales, se autodenominan cronológicamente treintones, cuarentones, cincuentones, sesentones, setentones y son más cojudones porque se pierden en el tiempo innecesariamente, en opinión personal, respetuosa y quizás defectuosa pero promocional el término generacional, abarca un espacio de una década no mayor de un lustro, cinco para arriba y cinco para abajo, ¿acaso un escolar de primer grado al reencontrarse cuarenta años después con el de quinto no puede sentirse de la misma generación? A finales de la década cincuenta la militancia partidarizada estaba ideologizada y no idiotizada, las universidades eran tribunas de debates, las calles riadas de opiniones en las reuniones comentables de lo que vieron y escucharon, la edad no importaba en el espacio tiempo de querer aprender y estar interesado en entender, los años escolares manteniendo la regla ciclal estuvo signada por la rebeldía, los jóvenes de entonces se entusiasmaron con la protesta juvenil e hicieron propias las cintas Rebeldes sin Causa de James Dean y El Prisionero del Rockandroll de Elvis Presley, el rockandroll y la beattlemanía se impuso.

Apareció también en la vida real el Apra Rebelde con el fervor evolutivo de la Revolución Cubana, como era natural y revolucionariamente fueron apristas por formación doctrinaria los primeros receptores de la viril y heroica protesta que comulgaba con lo aprendido. La imagen del Comandante Castro, de El Che Guevara, Camilo Cienfuegos, los hermanos Santa María convirtieron a Trujillo en el cuartel Moncada y se apoderó admirativamente de juveniles pechos, la presencia estelar en la historia del Perú de Luis de la Puente Uceda empezó a escribirse en ese tiempo histórico al compás de las balas.

Después de la revolución cubana se gesta la última gran generación ideologizada del aprismo, Miguel Angelats predicaba con el ejemplo y fue un rebelde combatiente, un político poeta, bohemio por afición y orador de polendas, Walter Palacios arengaba ideas combativas, Jorge Díaz divulgaba el acciopopulismo, el social cristianismo estaba a punto de fraccionarse, el momento político era efervescente y Trujillo propicio escenario para encender pasiones, la mayoría de actores eran apristas o habían dejado de serlo, entre otros De la Puente, Carlos Malpica, Alfonso Barrantes, Ricardo Napuri.

Los estudiantes pensaban en rebeldías con causas, querían morir como Búfalo Barreto, la vida concede cercanías no buscadas más sí encontradas, con De la Puente dialogamos tres veces y es respetuoso el recuerdo, a Alfredo Tello lo vimos por primera vez en la Plazuela Pinillos a su retorno al lar natal después de trece años de prisión, el activismo posterior nos juntó en el Buró Nacional de Disciplina que presidía, es uno de mis personajes inolvidables, en el sesenta fue difícil pero entendible la coalición de representantes parlamentarios con el General Odría que alejó a los universitarios del partido, algunos militantes se fueron a fundar movimientos izquierdistas.

De esa generación es Miguel del pueblo, Fernando Pilco, Cristóbal Campana, años más y otros menos como Luis Alva que tienen sólidas formaciones partidarizadas, la influencia de Fidel Castro y la Revolución Cubana tocó el idealismo aprista sin necesidad de alejamientos ni renegamientos de propios mártires de la caridad cívica y patriótica. Haya de la Torre sostenía que es fácil ser revolucionario a los cincuenta años, quizá profetizando la venida de los cojudones, pero es difícil serlo por cincuenta, el tiempo ha pasado, Dean y Presley han muerto, pero el rockandrolerismo de la rebeldía debe continuar.