En los últimos días la policía ha comenzado a ejercer una función más pegada a la ley y para quien no la cumple o la infringe se le viene aplicando severas multas que en algunos casos resultan imposibles de pagar. Esas sanciones son aplicadas a los ciudadanos comunes y corrientes.
Para ello, el comando policial ha realizado un reajuste en la Policía de Tránsito; es decir, ha sacado a los varones y su lugar ha sido ocupado por las mujeres uniformadas, de quienes se dice son incorruptibles y no se "casan con nadie" al momento de intervenir y sancionar.
Sin embargo, conforme han pasado los días y se notan los hechos, muestran que la frase "no se casan con nadie" es solamente un dicho popular. Para quienes diariamente transitamos por las diversas arterias de la Capital de la Amistad nos damos cuenta que las policías no miden con la misma vara a los ciudadanos comunes y corrientes con los efectivos policiales que incumplen las reglas de tránsito.
Es así que en las calles vemos circulando sobre motos lineales, con total tranquilidad, a policías sin usar el casco de seguridad reglamentario e incluso sus unidades no cuentan con las placas exigidas por ley. Lo mismo ocurre en la conducción de vehículos que prestan servicio de taxi.
Los famosos operativos que la policía desarrolla son solamente para los ciudadanos comunes y corrientes más no para los miembros de la PNP. Es sabido y las propias autoridades municipales sostienen que la mayoría de vehículos de servicio público que circulan en Chiclayo son de propiedad de policías.
Las unidades ?según reportes ediles- no cuentan con los permisos que exigen las disposiciones legales y los policías tampoco pintan sus unidades con el color reglamentario. ¿Y a éstos señores les pasa algo cuando se desarrollan los famosos operativos?, la palabra la tiene la misma policía.
Bien, si las personas que ahora tienen en sus manos en orden de las calles de ciudad es bueno que sepan que la igualdad ante la ley es la que establece que todos, hombres y mujeres, sean éstos uniformados o no, son iguales ante la ley, sin que existan privilegios ni prerrogativas.
Para abreviar frases, la igualdad es un principio esencial de la democracia, del cambio y desarrollo de un país. La igualdad también tiene que ver con la problemática de la construcción de la ciudadanía.
Entonces, si las personas que ahora tienen la responsabilidad de mantener el orden y la fluidez del tránsito en l ciudad, el cual estaba venido a menos, deben trabajar manera idónea y ética sin tener preferencias o hacer uso del mal llamado espíritu de cuerpo.
Cabe recordar que el Nuevo Código de Tránsito emitido por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y que entró en vigencia el pasado 21 de julio, tiene por objetivo un cambio en la cultura del conductor y de las autoridades, pero mientras la policía no actué con transparencia y apliquen su ley: "Lo ancho para ellos y los angosto para los ciudadanos comunes y corrientes", nada va a cambiar en la Capital de la Amistad. Si no hay igualdad, no hay desarrollo.