Los hablantes hacemos uso de distintos registros lingüísticos dependiendo de las circunstancias. En algunas ocasiones, lejos de ser claros y precisos en el discurso, solemos confundir al oyente, intentando decir poco con muchas palabras. Por ejemplo, en una negación escuchamos expresiones como; "No vino nadie" (tan usada para referirse a una persona que no llegó); "Esta casa es no poco insegura" (para expresar que dicha vivienda no es segura); "Nunca fue nada impredecible" (para decir que era una persona muy predecible), o incluso, expresiones del tipo "La niña no dijo nada a nadie en ningún momento".
Algunas negaciones precisan ciertas construcciones inevitables para no irrumpir con las reglas gramaticales. Entonces, ¿cuándo la negación en una oración implicaría agramaticalidad? ¿Es correcto decir "Hoy no vino nadie" o debemos ser más precisos con expresiones como "Hoy no vino Jimena" u "Hoy no vinieron los chicos"? Según la Real Academia Española (RAE), en las oraciones negativas se expresa la falsedad de los estados de cosas, la inexistencia de las acciones, los procesos o las propiedades de que se habla (Nueva Gramática de la Lengua Española, p. 3631), pero es necesario establecer la correcta relación de la negación (presente en la oración) con el resto del enunciado.
La negación puede estar determinada por un adverbio de negación ("no", "nunca", "jamás", "tampoco", "nada"), por un pronombre indefinido ("ninguno", "nadie"-cabe resaltar que la nueva gramática refiere, aunque no sugiere, el uso de "nadies" en el español popular peruano cuando denota a más de una persona-), por una conjunción ("ni", sino"), por una preposición o locución preposicional ("sin", "en vez de"), por sintagmas o combinaciones enfáticas ("en mi vida", "jamás en mi vida", "en toda mi vida"), etcétera.
Aunque el adverbio de negación más usual es "no", los valores de los cuantificadores adverbiales y de las clases de palabras antes mencionadas se manifiestan también en oraciones negativas: "Nunca analizas lo que dices", "Jamás te atrevas a decirlo", "Él tampoco habló con ella", "Esta tarea no es nada fácil", "Hoy no llegó ninguno", etcétera.
Sin embargo, algunos elementos negativos que se ubican en posición posverbal, exigen un elemento de negación en la preverbal. Por ejemplo, en "Nadie hacía nada", "nadie" sería el elemento preverbal que necesita el indefinido negativo posverbal "nada", de tal modo que la RAE rechaza y considera agramaticales las variantes sin negación. Así, sería incorrecto decir *"Alguien hacía nada". Por ejemplo, en la oración "A la fiesta no ha llegado un joven desde hace rato" entendemos que "un" significa "ningún" ("A la fiesta no ha llegado ningún joven desde hace rato" y este ejemplo sería agramatical si se suprimiera el adverbio "no" en posición preverbal). Es decir que el uso de una negación debe condicionar la referencia de otras palabras en el mismo ámbito de influencia de la negación.
Es evidente que las clases de palabras a las que se ha hecho alusión en este artículo no son las únicas que se utilizan como discursos negativos, existen muchas otras, pero nos han ayudado a explicar el uso de valores negativos en algunos contextos. Por lo tanto, gramaticalmente hablando, es correcto decir "No vino nadie".
Recordemos, además, que la pobreza léxica no solo es el prescindir de un vocablo consistente sino el hablar mucho y decir poco; entonces, en lugar de usar negaciones como "Esta casa es no poco insegura" digamos "Esta casa es muy insegura" y en lugar de decir "Nunca fue nada impredecible" podemos decir simplemente "Siempre fue predecible".

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