“No solo debemos preocuparnos de la distribución sino de la producción y del margen de consumo”, decía nuestro historiador Jorge Basadre para sugerir el accionar del Gobierno. La gestión de OHT es un claro ejemplo de un gobierno que se dedicó en gran parte a la distribución de los recursos generados en gobiernos anteriores y descuidó elevar la producción y el crecimiento de la economía.
El actual gobierno se ha propuesto aumentar la distribución, en sueldos (FF.AA., maestros y PNP) y servicios (agua y desagüe) por un lado, y también anuncia cambios en la PCM dentro del proceso de reactivación económica, aumento de la producción y reforma del Estado.
Cuando hablamos de reformar el Estado para reactivar la actividad económica, es fundamental que se diseñen políticas a través de la PCM para dirigir, supervisar y dar unidad de dirección no solo a los ministerios sino también a los Organismos Públicos Descentralizados (OPD), creados a lo largo de varios gobiernos, que inicialmente fueron ubicados dentro de un ministerio y que luego se colocaron bajo el paraguas de la PCM por su carácter transversal, y que son indispensables para una profunda y silenciosa reforma del Estado.
Es crucial que las secretarías de Gestión Pública, la de Gobierno Electrónico, Servir, INEI, Descentralización y Regionalización, Indecopi, etc., permanezcan bajo una sola dirección para coadyuvar a la ansiada reforma.
Alentemos que al nuevo Premier no le gane el facilismo de desprenderse de las OPD bajo el pretexto de hacer más ágil a la PCM, en lugar de utilizarlas en la reforma.


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