Los recursos que se pierden en el mundo por la pesca no declarada, o también llamada pesca ilegal, se calcula en alrededor de 10 mil millones de euros anualmente, lo cual impacta de forma negativa tanto en las reservas de pescado, como en la biodiversidad marina y la supervivencia de los pescadores.
La "pesca negra", como la denominamos en nuestro país, pretende costos muy reducidos a cambio de grandes e inmediatos beneficios económicos, aun a costa de la explotación y niveles prácticamente nulos de protección social a los trabajadores.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) considera que no menos de la tercera parte de la pesca total en el planeta es ilegal, frente a lo cual la Unión Europea, y en especial España, está dispuesta a que los ciudadanos que cometan el mencionado delito en cualquier océano del mundo, sean juzgados por tribunales españoles.
Asimismo, existe la impresión generalizada de que los grandes empresarios pesqueros le han declarado la guerra a todas las especies marinas, tratando de exterminarlas en su afán de enriquecerse, sin pensar en el hambre de miles de millones de seres humanos.

En el Perú, aprovechando la escasa vigilancia de nuestras 200 millas marinas, miles de barcos factorías de diversas nacionalidades depredan nuestros recursos sin control y no hay autoridad, hasta ahora, que haga algo al respecto.
En nuestro escenario doméstico, la vigencia de la Ley de Cuota de Pesca en beneficio de un selecto grupo de grandes empresarios, ha fortalecido e incrementado desmesuradamente la "pesca negra".
Se calcula que la pesca ilegal bordea, anualmente, las 3 millones de toneladas en nuestro país, las cuales, convertidas en harina, representan unos ¡¡¡600 millones de dólares americanos!!!

¿Y cómo se evidencia este execrable delito? Los indicios más claros del delito de pesca ilegal se evidencian comparando las declaraciones de los patrones o capitanes de lanchas, alcanzadas a las autoridades portuarias, frente a las facturaciones finales.
También las podemos notar en las estadísticas mostradas por el Ministerio de la Producción, en las que aparece un rendimiento de casi 4 toneladas de pescado para 1 tonelada de harina, cuando en realidad la mayoría de fábricas industriales requieren más de 5 toneladas de pescado para producir aquello, además de arrojar desechos al mar y esparcir cenizas en grandes humaradas al medio ambiente.

Los denominados controles de descarga y satelitales, representan una burla a las normas legales, y si le sumamos a eso la cómplice pasividad de las autoridades ministeriales que, por otra parte, tampoco quieren la participación de los representantes de las regiones para una mejor fiscalización, este fenómeno de la ilegalidad, al parecer, va a seguir moviendo tanto dinero como otros tantos delitos que representan una verdadera lacra para el país y que son el motivo del retraso en nuestro de desarrollo.
* Ex Ministro de Pesquería.