¡Que tal lisura!. Si no lo hubiera escuchado no lo creyera, como con tal frialdad nuestro premier Yehude Simon Munaro, quien en octubre del años pasado traicionó a los lambayecanos para ponerse al servicio y a los pies del aprismo, niega ser el responsable de los luctuosos hechos ocurridos el pasado 5 de junio en Bagua. La misma tonada tocó en el seno del Congreso de la República la profesora Mercedes Cabanillas.
Pero más pena e indignación causó entre los familiares de los policías que perdieron la vida al enfrentarse a la comunidad indígena para recuperar la carretera Fernando Belaúnde Terry, en el sector La Curva del Diablo, dizque para devolver la constitucionalidad al país, fue cuando doña "Meche" acusó a la policía de ser los únicos responsables del desenlace fatal. Simon, siguiendo con el mismo son, dijo no sentirse culpable de nada.
Sin embargo, más pena y lástima dieron los altos mandos de la Policía Nacional que se encontraban en el hemiciclo haciendo de edecanes de Mercedes Cabanillas, quienes por dignidad y amor propio no se pusieron de pie para refutar las frías frases de los interpelados. Es fácil culpar de algo a un muerto, ellos no se defienden y es difícil que sus jefes y compañeros de armas los defiendan.
Una cosa si esta bien clara, el premier Yehude Simon y la ministra Mercedes Cabanillas deben dar un paso al costado por la salud y tranquilidad del país, pero además deben ponerse a derecho para ser investigados por la muerte de los policías, nativos y la supuesta desaparición de más de sesenta indígenas.
Otro que también no se puede salvar de la justicia y de un castigo por la barbarie de Bagua, es el presidente del Congreso Javier Velásquez Quesquén, en cuyas manos estuvo el 4 de junio pasado la derogatoria o suspensión de los decretos legislativos que habían generado la protesta de los indígenas desde el 9 de abril último.
Los ciudadanos, especialmente los lambayecanos, no podemos echar al olvido los espantosos sucesos en la amazonía. Yehude Simon y compañía no nos deben engañar y mostrarse como si fuera un corderito.
Para quienes conocemos de la carrera política de Simon sabemos que con su estilo de falso profeta, palabrero y falsas promesas, se hizo del sillón del Gobierno Regional de Lambayeque en dos oportunidades. Ahora, sus pretensiones y ambición es mayor, Simon quiere el sillón de Pizarro, pero si sigue con esa actitud soberbia y pedante, le va a ser imposible que pueda obtener una buena tanda de votos en las próximas elecciones presidenciales.
Una cosa sí esta bien claro y que sus opositores se lo hicieron saber en su debida oportunidad, el Apra iba a "quemar" a Yehude Simon para la próxima contienda electoral y que mejor forma de hacerlo con una matanza y adopte una postura altanera y demagoga para sacarlo fuera de carrera.
Si a pesar de los resultados de las encuestas serias y del análisis que se hace en cuanto a su futuro político, nuestro premier no hace un propósito de enmienda para reconocer su errores y decir que se equivocó, Yehude Simon ya es un cadáver político.

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