La región Cajamarca tiene al 45% de su población sumida en la pobreza, en gran parte porque azuzados por la izquierda personificada en Marco Arana, Verónika Mendoza y Mirtha Vásquez –hoy candidata al Senado–, bloquearon Conga y otros megaproyectos mineros bajo el argumento de la contaminación de los ríos y sectores de siembra que hoy, casi 15 años después, están igual de tóxicos por la presencia de extractores ilegales a los que estos y otros “ambientalistas” no tocan ni con el pétalo de una rosa.
Ayer en Correo Lima publicamos un informe que con cifras puras y duras, detalla cómo Cajamarca es hoy la región más pobre del país a pesar de su riqueza en oro y cobre que guarda. Incluso mostramos una comparación con Apurímac, que era tan pobre como la anterior, pero que gracias a la puesta en marcha del proyecto Las Bambas, redujo sus índices de pobreza del 45% al 24% de su población. Claro, esto jamás lo van a decir los responsables de sepultar Conga y otras inversiones.
Recuerdo que en 2011, ante la negativa de los cajamarquinos a que se ejecute Conga, todo promovido por Arana y compañía, muchos “genios” de la izquierda de salón afirmaban que los millones de dólares que dejarían de generarse por la suspensión del proyecto minero que ya contaba con todos los permisos exigidos por el Estado, bien podrían recuperarse con la agricultura, la ganadería y el turismo. Sí, eso decían. Bueno, habría que preguntarles ahora dónde están los beneficios que promocionaban.
Lo más irónico de todo es que hoy, la zona donde debía llevarse a cabo el proyecto Conga está siendo explotada, sí… pero por mineros ilegales que están contaminando y depredando ríos y tierras a su antojo, sin ningún control. ¿Y qué dicen los “ambientalistas” Arana y Vásquez? Nada. Lo que pasa es que ellos no son “antiminería” a secas, en realidad son “antiminería formal”, pese a que las compañías establecidas sí son supervisadas por el Estado y cumplen estándares ambientales y laborales validados en diversos países.
Cuando los cajamarquinos se pregunten por qué casi la mitad de ellos son pobres y por qué no han logrado salir de esa situación como sí lo hizo Apurímac, pregúntenles a los mencionados personajes, esos que les hacían marchar, gritar y enfrentarse a las autoridades en rechazo a un proyecto que con mejoras, pudo aportar mucho a generar empleo y bienestar. Hoy no tienen nada, solo contaminación generada por mineros ilegales a los que nadie combate. Y encima la señora Vásquez está pidiendo que voten por ella.




