La revocatoria de autoridades regionales y municipales, es un mecanismo de participación y control ciudadano. No es un proceso penal ni administrativo, sí es un proceso político, que utilizan los pueblos del Perú para decidir sobre sus autoridades. Resulta imperdonable que este mecanismo no se haya extendido para los congresistas todavía.
Pero la revocatoria invoca al buen gobierno, muchos pueblos han cambiado malas autoridades; pero también decimos que no promueve y ejecuta la venganza política. Esta última ha sido razón y arma de los delincuentes políticos para argumentar sus pedidos; estos han llegado, en algunos casos, a reunir firmas y al final con alcaldes tan delincuentes como ellos, han negociado el proceso de revocatoria, burlándose de la voluntad popular expresada en esas firmas.
Pero vayamos más a fondo, porque este mecanismo es prácticamente una evaluación política de la autoridad regional y municipal.
¿Quién merece ser revocado? No se necesita ser experto, ni juez, ni abogado para expresar opinión.
Pienso que aquel que incumplió flagrantemente sus promesas, aún cuando teniendo recursos y posibilidades de cumplirlas, olímpicamente las deja de lado y hace otras cosas que ni siquiera en su campaña se escucharon.
Aquel cuyo comportamiento ético deja mucho que desear. Es decir que la sensualidad del poder ha logrado cubrirlo de vanidad, personalismo, se comporta como un déspota y consecuentemente hace inmanejable la institución. No respeta decisiones colectivas, procesos legales, abusa del poder y muestra indicios de aprovechamiento indebido.
Merecen ser vacados los ineficientes e ineficaces, es decir los que traban los procesos de desarrollo sectorial, los que no permiten por su labor ego centrista la construcción de espacios de concertación efectivos, los que traban al fin de cuentas la gobernabilidad.
El lector podrá apreciar que lo que estoy argumentando, no necesariamente se configura como delito, cuyo espacio de resolución es la vía penal y que puede normalmente llevar a la vacancia del cargo de la autoridad imputada; me reafirmo en la apreciación que la revocatoria es un juicio político que evalúa a la autoridad, que a partir del segundo año llama la atención, que enrostra a la autoridad lo mal que está haciendo y que en el caso de remoción de autoridades, reconoce al pueblo su derecho de rectificarse si es que eligió a una mala autoridad.
De allí que está planteada la exigencia de gobernar bien desde el primer día, de hacer bien las cosas, de meditarlas y por supuesto que las decisiones tomadas tengan un muy buen sustento.
Reafirmo que la revocatoria no puede ser utilizada para fines protervos y sí deberá ser utilizada para mejorar.

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