Si el congresista Edward Málaga Trillo ha decidido presentar ayer una tercera moción de vacancia por la evidente incapacidad moral permanente del presidente Pedro Castillo para ejercer el cargo, es de esperarse que la iniciativa cuente con los votos necesarios para asegurar su éxito, pues en caso contrario, el profesor saldrá nuevamente fortalecido y tendrá un nuevo insumo para reforzar su pose de víctima con la que tan bien le ha ido.

Muchos legisladores pueden haberla firmado. Sin embargo, habría que ver, para empezar, si todos los que han suscrito la moción están dispuestos a votar para echar al presidente. Luego sería bueno saber si aparte de los firmantes, se podrá convencer a los demás para alcanzar los 87 votos con que se tendría la posibilidad de mandar a su casa al profesor que en los próximos días se alista a dar un zarpazo contra el Poder Legislativo.

El congresista Málaga Trillo y quienes lo apoyan, no deberían perder de vista la existencia de ese grupo de legisladores conocidos con el alias de “Los niños”, que son incondicionales a Castillo porque han hecho “negocios” juntos. Están obligados a cuidarse las espaldas y dudo que voten por la vacancia así algunos hayan firmado la moción o digan que apoyan la salida del actual mandatario. Ojo, no solo están en la bancada de Acción Popular.

Tampoco deberían descuidarse de los elementos progobierno que hay en Alianza para el Progreso (APP), Podemos y Somos Perú. Son los que en nombre de la “gobernabilidad” siempre han apoyado al profesor. ¿Será esta la excepción? Habrá que ver. Allí tenemos a Enrique Wong, por ejemplo, o a los que a la hora de la votación se van al baño o reciben una llamada “urgente” que los hace salir “repentinamente” del hemiciclo.

En líneas generales, es de esperarse que este intento de vacancia no sea un fiasco como los anteriores, que fueron muy útiles para Castillo. El momento para echarlo es oportuno, pues desde Palacio de Gobierno se alista un quiebre de la democracia a través de una retorcida “interpretación auténtica”. Sin embargo, en este Congreso plagado de “niños”, tránsfugas y convenidos, cualquier cosa puede suceder.