Para comprender el hecho histórico de la Independencia del Perú es necesario tener información acerca de sus tres tiempos fundamentales: antes, durante y después. En esta primera entrega trataré de responder a la pregunta ¿Cómo se vivía en la ciudad de los Reyes pocos meses y días antes de la declaración, proclamación y jura de la independencia? Para lo cual detallaré algunas características de la vida limeña basándome en el trabajo del historiador peruano Arnaldo Mera Ávalos de la Pontificia Universidad católica del Perú, titulado "Cuando la Patria llegó a la capital: El miedo ante el advenimiento de la independencia" (1985).
La ciudad de Lima se había convertido en un refugio de criollos del Virreinato del Río de la Plata y de otros llegados de distintas partes de América. Tales personas vinieron junto a las "malas noticias de caos, pobreza y desorden en las zonas liberadas a causa de la independencia". Se nota un grave temor al cambio, un miedo comprensible a lo desconocido.
La gente temía a la Patria, simbolizada por el Ejército libertador, los aristócratas limeños temían perder sus propiedades y quebrar su unidad familiar. Las mujeres eran realistas y, aunque no pudieron firmar ningún documento, mantuvieron un fuerte vínculo con su confesor. Sus confesores eran sacerdotes españoles. Los esclavos dependían de la suerte de sus amos y los indios de Lima, acomodados al sistema, servían en su mayoría en el ejército realista.
El clima era el de una guerra civil. Faltaban alimentos y trigo, y había carestía de harinas debido al bloqueo armado del inglés Lord Thomas Cochrane que apoyó la causa libertadora. Muchas familias (alrededor de 350) se refugiaron en los conventos y en el Castillo del Callao (mal llamado Real Felipe). Además, Lima amurallada era rodeada por las tropas del General realista José de Canterac desde La Molina, San Borja, Limatambo y Bellavista. La acción de Canterac destinada a mostrar el poderío del ejército español creó entre los limeños un clima de mayor inseguridad por el temor a los enfrentamientos con las tropas patriotas.
La plebe de la ciudad dependía de las decisiones de la aristocracia. Era, en realidad, acomodaticia, es decir, estaba con el momento. No existía el concepto de ciudadano. Un ejemplo: Poco tiempo antes, la plebe de Lima, había escuchado la Jura de la Constitución de Cádiz en las Plazas y la avivaron, en especial cuando los oradores del acto lanzaron algunas monedas.
Los esclavos no eran todos de la misma condición. El esclavo negro de la élite (carroceros, cocineros, mayordomos)  vestía mejor que muchos blancos pobres. Su vida dependía de lo que pasaba con su amo. Se mantuvieron junto a ellos hasta que San Martín ofrece libertad a los negros que se pasen al bando libertador. Por eso en Lima se temía al ejército libertador, a las "Tropas" desordenadas proclives al pillaje y al saqueo  y a los desertores del ejército realista. El ejército realista estaba intacto, aunque eventualmente se daban algunas deserciones. (Continuará)