Luego de conocer que más de 7 millones de peruanos votaron en blanco, anularon o viciaron su voto para elegir a los cinco representantes del Parlamento Andino, habría que revisar si es que estos cargos están vinculados con la sociedad civil y si esta conoce para qué sirve dicho organismo público.
Algo que ha ocurrido desde la creación del Parlamento Andino, en 1979, es que dicho ente conformado por autoridades de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Chile, como país asociado, es que los peruanos no saben con claridad cuáles son sus funciones y menos conocen la labor de los parlamentarios andinos peruanos.
Los parlamentarios andinos, al no poder tomar decisiones autónomas, solo se encargan de recomendar a los estados, por eso es que los ciudadanos no pueden evaluar si cada representante está cumpliendo su labor, lo que conlleva a no emitir un voto inconsciente. ¿Alguien conoce alguna propuesta de los candidatos al Parlamento Andino? Con la respuesta negativa, difícil será que gocen de un respaldo popular.
Se podría revisar para que el cargo de parlamentario andino funcione mejor como una especie de embajador elegido por el Congreso de la República, sin que colisione con los funcionarios de las relaciones exteriores. No sería un retroceso en la integración de la comunidad andina, sino darle mayor agilidad a la elección.
De esta manera, evitamos que la mayoría de los peruanos se confunda y sienta que elige a unos candidatos para mantenerlos económicamente durante los próximos cinco años.
El rechazo de los electores es evidente, no se puede soslayar; por lo tanto, el mensaje de la ciudadanía es claro: siente que su voto para el Parlamento Andino es innecesario.

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