César Véliz Mendoza
Si las pandillas juveniles no son controladas a tiempo van camino a formar alianzas con ladrones y asesinos como las temibles maras en Centro América, que han invadido el sur de Estados Unidos al punto de hacer peligrar empresas constructoras, automotrices, telecomunicaciones y espantar el turismo.
Frente a este temor salen mentes "brillantes" que piden cuartel o la Instrucción Pre Militar (IPM) en colegios cuando el problema no consiste en reprimir sino, prevenir lo que el 54% de la población considera muy grave y requiere atención urgente del Estado, instituciones sociales, naturalmente, la Iglesia y la familia.
Para la Dra. Marleni Sánchez, experta en psiquiatría infantil, juvenil y familiar el 80% de los pandilleros sufren trastornos de conducta porque provienen de hogares destruidos, en otros casos, por falta de comunicación e interacción familiar porque los padres trabajan todo el día, llegan cansados a casa y no pueden dialogar con los hijos.
Este descuido inclina a niños y jóvenes hacia el pandillaje donde encuentran la "protección" ausente en el hogar identificándose, fácilmente, con los cabecillas y con la conducta agresiva.
Los roces violentos producen crisis en la familia, más si escasean valores de amor al prójimo o la cotidiana falta de alimentos que, de ninguna manera, la falta de dinero justifica la conducta antisocial de las pandillas de varones y mujeres.
Por eso los ministerios de Educación, de la Mujer y Desarrollo Social y, particularmente la Iglesia y los medios de comunicación, tienen rol importante en la promoción y conservación de la familia. Para le Iglesia el púlpito es medio eficaz.
¿Los abuelos pueden sustituir a los padres trabajadores? La Dra. Sánchez afirma que los abuelos engríen, en cambio, los padres corrigen. Por ello en lugar de plantear cuarteles militares como si fueran reformatorios, hay que tratar a la familia.
Si los padres tienen poco tiempo al lado de los hijos, la especialista recomienda que esos instantes aprovechen para dialogar y dar muestras de afecto, por lo menos, mediante una sonrisa.
A los pacientes psiquiátricos del hospital Rebagliati se les motiva con representaciones teatrales donde pueden distinguir el comportamiento de un hogar conflictivo y el de otro normal que deja como terapia una experiencia práctica. Este es un modelo que debe extenderse.

NO TE PIERDAS


