Opinión

​Lecciones para no aprender

Espero que vayamos aceptando que la tarea educativa no es solo rol de la escuela ni tampoco de la universidad. La familia con sus huellas indelebles y la sociedad durante toda la vida interactúan con las personas siempre.

14 de Abril del 2016 - 07:10 Grover Pango Vildoso

Espero que vayamos aceptando que la tarea educativa no es solo rol de la escuela ni tampoco de la universidad. La familia con sus huellas indelebles y la sociedad durante toda la vida interactúan con las personas siempre.

Aunque todavía el proceso electoral no haya concluido, hay lecciones que recoger. Entre ellas -por su fuerte contenido educacional- muestro algunas.

El mayor descrédito de algunos valores. No sabemos aún cuánto interés o desdén generarán los PLAGIOS en el comportamiento social. Un candidato presidencial salió de carrera por ofrecer dádivas prohibidas, pero no porque haya plagiado un libro entero y queden serias dudas sobre la obtención de títulos profesionales. Jamás el candidato exhibió alguna muestra de rubor sobre lo evidente.

Otro candidato hizo del AGRAVIO el distintivo de su campaña. Muy poco pareció importarle hacer alguna propuesta y fundamentarla, obsesionado por insultar a otro incluso en un debate televisado frente al lamentable silencio de los moderadores. ¿No es esta una forma de sicariato político?

La NORMATIVIDAD DEFICIENTE ha sido otra penosa constatación en esta campaña. Una mala legislación, confusa e impertinente, logró que el interés público se detenga en lo incidental, olvidando lo trascendente. La mezcla de oscuridad normativa y aventurerismo político es simplemente fatídica. Cuando algunos candidatos recién sabían un día antes de las elecciones si sus postulaciones eran aceptadas, peor es imposible.

Cuando la política no es la pedagogía cívica que debiera ser, nos deja estas lecciones que ojalá aprendamos.

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