El mandato era claro, pero democrático. Cosa que se agradeció y se sigue agradeciendo. La elección de la obra literaria era libre, libre de criterios ajenos. Todo eso estaba definido y sólo quedaba la preocupación de poner a prueba la capacidad selectiva. El verdadero desafío, quizá.
Mis lecturas hasta tercero de secundaria gozaban del aporte enciclopédico y de algunos textos de historia del Perú e historia universal. La exploración literaria no disponía de un recorrido kilométrico. Salvo algunas caminatas que no llegaban a la jerarquía de un viaje.
En ese afán, Félix apareció con la posibilidad. El título lo soltó durante una de nuestras eternas deliberaciones futboleras. No sé cómo. No recuerdo aquel tránsito, aquella radical digresión de haber estado dilucidando desde la gloria pasada del fútbol peruano hasta observaciones literarias. Una dinámica inexplicablemente irrenunciable.
Los goles se sobrevenían en nuestras mentes: Uribe en el Centenario a los uruguayos, Oblitas batiendo a Fillol en el Nacional, Velásquez previa brillante jugada de Cueto dejando humillado a Fillol también y La Rosa convirtiendo el último gol de los peruanos en un Mundial hasta el día de hoy. Frustración que sigue ahí, pudriendo lo queda de nuestro fútbol.
Pero hubo un quiebre: ahí la nostalgia se hizo literatura. Félix me habló de La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, escrito por García Márquez. Una crónica que daba cuenta de la furtiva visita que hizo este cineasta chileno a su propio país, cuando era un exiliado, durante la época de la dictadura de Pinochet. No había nada que decir. La elección me elegía.
La lectura fue voraz. No hubo tregua y eché por la borda otras opciones que venían respaldadas por la legitimidad académica. Por eso tuvieron que esperar un tiempo Cien años de soledad, Conversación en La Catedral, Un mundo para Julius y otras obras de transcendencia literaria. Y, según tengo entendido, hay algunas que siguen esperando.
Y esa espera no es desdeñosa, pues todo lector tiene el derecho de conectarse con el universo libresco que lo seduce. Ahora viene una nueva Feria del Libro de Lima, que se inaugura este jueves 23. Y yo iré con la misma actitud de siempre, con esa que busca el asombro de las nuevas aventuras. Las que quedan, las que marcan para siempre.