Habiendo tantas cosas importantes de qué legislar, el Congreso de la República ha aprobado (felizmente que todavía sólo en la Comisión de Justicia) un proyecto de ley que endurece la pena para castigar los delitos contra el pudor que contiene el artículo 183 del Código Penal.
Se pretende sentenciar hasta con 6 años de prisión al responsable de un medio de comunicación que difunda pornografía u obsenidades. El pretexto es proteger a niños y adolecentes de los "excesos" pornográficos u obsenos.
Con cargo a tratarlo con amplitud, creemos que la Comisión de Justicia del Congreso está perdida. Porque no podemos negar que hay algunos excesos (que además ya contempla el Código Penal).
Pero creemos que aquí, más que una ley dura, se necesitan dos cosas:
1.- Que la educación sexual deje de ser un tabú y que padres de familia, profesores y periodistas hagamos docencia con este tema. Sin "cucufaterías" ni prejuicios que terminan siendo perjudiciales.
2.- Que los medios de comunicación practiquen una autorregulación para evitar excesos.
Autorregulación que no significa autocensura.
En el pleno del Congreso ojalá intervenga el doctor Javier Valle Riestra. Lo hará "pebre" al referido proyecto.
El presidente de la República ha dejado entrever su desacuerdo, lo que significa que vetaría esa ley.
Pero si el Congreso la aprobara y se publica, entonces nos queda el Tribunal Constitucional.
¿Por qué?, porque en nuestro modesto entender la norma contravendría la Constitución, pues es una forma de atentar contra la libertad de expresión.

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