Opinión

Libres e iguales

Más temprano que tarde lo conseguiremos.

01 de Julio del 2018 - 07:59 Alberto de Belaunde

“Yo tuve una pareja que me golpeó. Fui a la comisaría y se burlaron de mí”. Johan, gay, 46 años, Arequipa.“Mi papá me botó de su casa a la edad de trece años porque no aceptaba mi identidad de género. Los maltratos verbales y físicos eran pan de cada día”.

Sally, mujer trans, 23 años, Maynas.

“Los últimos años de mi secundaria, cuando tomé la decisión de vivir como lesbiana, es que tuve rechazo y burla de parte de mis compañeros de estudios. (...) Me dejaban notas groseras, escribían en la pizarra, me llamaban a mi casa para burlarse”. Chela, lesbiana, 19 años, Callao.

“En la fiesta del instituto, la persona a la que le conté que era bisexual se lo contó a otros y empezaron a insultarme, a acosarme, a tal punto que me encerraron en el baño y me golpearon en más de una ocasión, me mandaban notas amenazándome de que no dijera nada o me iría peor”. Edward, bisexual, 28 años, Villa El Salvador.

“Acababa de dejar a mi expareja en su casa y un grupo de chicos nos vio besándonos. Me siguieron hasta el paradero y empezaron a insultarme. Como no les hice caso, me empujaron y me tiraron un puñete”. Marcel, lesbiana, 20 años, Trujillo.

Estos testimonios están recogidos en el libro Nuestra voz persiste, de la organización No Tengo Miedo. Ayer se realizó la Marcha del Orgullo LGBT, espacio para que personas como Johan, Sally, Chela, Edward y Marcel puedan sentirse libres e iguales, y para que todos podamos exigir una sociedad decente, donde nadie sea humillado. Más temprano que tarde lo conseguiremos.

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