Hoy daré mi opinión sobre la situación política que se ha creado por la denuncia de nuestro país a la Corte Internacional de Justicia de La Haya con el fin de que esta instancia mundial se pronuncie sobre un asunto que para nosotros está pendiente y que para Chile no existe. El Perú busca resolver para siempre y por un camino pacífico y jurídico el tema de las fronteras marítimas, primero, el del reconocimiento al Perú de una zona de las 200 millas náuticas (Chile las considera de alta mar) y que sea la línea divisoria equidistante (la del medio) a las costas de los dos países la que señale nuestro territorio partiendo del punto de orilla llamado Concordia. En palabras simples, este será un rollo largo, pero al final de los cinco años que dicen tomará, tendremos un fallo inapelable que deberemos aceptar y respetar para siempre, sea pato o gallareta. A partir de ahí pondremos punto final a los malos recuerdos históricos que nos están impidiendo avanzar juntos y con confianza en todas nuestras relaciones bilaterales, con sincero afecto podremos abocarnos a encontrar salidas a los problemas reales de orden social y económico que nos son comunes y que son los que la población de ambos países quiere que se resuelvan. No podemos pasarnos el tiempo con sobresaltos, lo único que ocurre es que retrocedemos lo avanzado en tenernos confianza. Nuestros políticos no deben echar más leña al fuego, más bien, mientras los que saben de estos temas en La Haya hacen su trabajo, nosotros vayamos trabajando en aquello que sí sabemos y podemos hacer para el bien común. Forcemos a nuestros políticos a sintonizar con nosotros, no queremos que las disputas se eternicen. Pienso que muchas de las cosas que dicen en realidad no son su parecer íntimo, simplemente las dicen para no aparecer como antipatriotas: gran tontería. Otra cosa: que no digan que estamos complicándole la vida a Bolivia con su reclamo por nuestro arbitraje con Chile, ni "regalándose" barcos viejos; recordemos el tremendo resentimiento que se originó cuando se descubrió que se vendieron armas al Ecuador en pleno conflicto. Esta vez será una disputa civilizada, no es problema de otros, de lo contrario nos vamos a volver a meter en temas superados. Hoy, los países buscan progreso y riqueza, pero no más riqueza para los que ya la han logrado trabajando, sino para extenderla a más personas y que así puedan recibir los beneficios de un mundo moderno, vía la educación, la salud y el empleo justo y bien pagado; no es más complicado que eso. Usemos mejor nuestro tiempo. Hasta la próxima.