Opinión

Lo público y lo privado

Columna de opinión de Johnny Padilla

10 de Noviembre del 2019 - 08:00 Johnny Padilla

Muchas veces hemos escuchado a ciertas figuras de la televisión afirmar casi como declaración de principios que nunca buscaron ser "ejemplo de nada". Pronunciamiento público que casi siempre llega cuando se encuentran involucrados en algún escándalo que pone en riesgo su imagen y deben marcar distancia entre su trabajo frente a cámaras y lo privado, que supuestamente les corresponde solo a ellos. A primera impresión tendrían toda la razón, porque cuando se contrata a un conductor, actor, actriz, modelo, periodista, para participar en una producción televisiva, lo único que se le pide y se toma en cuenta es que reúna las características para el puesto que le ofrecen y no que sea un modelo de "moral y buenas costumbres". Pero, lamentablemente, quienes forman parte de la industria del entretenimiento en la televisión deben saber que "la carne viene con hueso". En pocas palabras, que tendrían que entender que una vez que sales frente a cámaras y te conviertes en un personaje mediático, no solo consigues fama y fortuna, sino también pierdes el anonimato y, lo quieras o no, eres referente para quienes te siguen y sobre todo representas a un canal que apuesta por ti y te pagan sobre el común de los mortales. Lo sucedido con Juan Carlos Orderique, conductor de "Sí va a salir", hace una semana, y con David "Pantera" Zegarra, boxeador y exparticipante del reality de competencia "Combate", pone sobre el tapete hasta dónde conductas públicas de populares figuras terminan afectando su carrera profesional y, lo más peligroso, cuánto influyen en una audiencia que los considera sus ídolos, especialmente el público juvenil. Los adultos ya saben lo bueno y lo malo, por ellos poco hay que preocuparnos, pero ¿cómo hacemos con esos chicos que seguían a "Pantera" en el reality en el que participaba y lo ven consumiendo drogas y luego justificando que "lo probó por curiosidad" sin un mea culpa contundente? ¿Qué les decimos a los adolescentes que se divierten con las ocurrencias de Orderique y a los que luego se les quitó la sonrisa cuando lo vieron al volante con 3.32 gramos de alcohol por litro de sangre. Muchas preguntas sin respuestas. Todos las necesitamos.