Con motivo de mi controvertido artículo anterior, y que motivó hasta casi una Sala Plena para tratar de denostarme, recibí como era de esperarse adhesiones y discrepancias. Es lo natural; pero lo que me extraña es el inmovilismo de la juventud, de los estudiantes universitarios y de los profesionales noveles que inclusive están en el Poder Judicial y en el Ministerio Público. Se han dejado llevar por los vanos placeres, antes que por la sustancia. Mi generación conoció de dictaduras, de inflación y de represión; por eso -al menos yo- somos inconformes y contestatarios; odiamos los cartabones y a los mandones. Pero veo con pesar, que la juventud de hoy no es rebelde, sino desordenada y sumisa. Quieren dinero y éxito inmediato, antes que un prestigio basado en el estudio y la constancia que dan los años de sacrificio. Nosotros luchamos por conseguir la democracia y la economía de mercado, que es una posibilidad para todos, Uds. los jóvenes de hoy ¿Contra qué luchan? ¿Siquiera contra la corrupción? Nada, se dejan llevar por ella, o mejor, son parte de ella; y eso parte desde sus propias universidades, que los corrompen comprando notas o acostándose con los catedráticos para conseguir aprobaciones, y nunca los denuncian, ni piden profesores exigentes; prefieren las separatas a los libros. Porque lo importante es salir, y rápido no? Y eso es degeneración, y si así son ahora de jóvenes ¿qué carajo podemos esperar de Uds. en el futuro? No veo que se preocupen por dragar en la historia, sino en la histeria; ya ni siquiera crean música, sino dejan que las computadoras lo hagan, por eso sigue sonando fuerte la música de los '80. No saben que el Imperio Romano se degeneró porque su juventud no tenía la fuerza ni los valores de sus ancestros, por eso es que la Europa nórdica que casi lo tiene todo, tiene el más alto índice de suicidios; Estados Unidos, tiene su fuerza ahora, en la juventud inmigrante. A los 16 años Alejandro Magno era dueño de medio mundo. A los 23, Haya de la Torre estaba deportado, pero conociendo el mundo; y a los 26, Mariátegui autodidacta era una cátedra ambulante. Pero Uds. Ahora ¿qué? Una pena que hace 100 años González Prada pedía que los viejos vayan a la tumba y los jóvenes a la obra. Así como lo veo, y con el conformismo de la juventud de hoy, si viviera; seguro cambiaría esa proclama.