En el Apocalipsis del apóstol Juan aparecen cuatro jinetes que representan las figuras de la Guerra, el Hambre, la Victoria y la Muerte. En 1916, Blasco Ibáñez escribió por encargo del presidente francés Poincaré, una novela que cautivó al público estadounidense -Los cuatro jinetes del Apocalipsis-, llevada al cine en 1962 por Vincente Minnelli, con las actuaciones de Glenn Ford y Lee Cobb, ambientada en los inicios de la Segunda Guerra, con el advenimiento de los cuatro jinetes -Guerrra, Hambre, Peste, Muerte- que constituyeron las maldiciones del siglo pasado, colmado de conflictos, hambrunas y enfermedades.
Los avances del nuevo siglo han contribuido a la casi eliminación de las conflagraciones, la curación de la mayoría de enfermedades y los avances en el combate contra la desnutrición. Estoy convencido que la pobreza, como la entendemos hoy, desaparecerá en las próximas décadas, convirtiéndose en un mal recuerdo de la historia, pero los jinetes continúan vigentes y, los tres primeros han sido reemplazados por sendos caballeros. La Muerte continúa su imperecedero reinado, cabalgando con el Miedo, el Autoritarismo y, el Pragmatismo, más refinados y peligrosos.
El Miedo condiciona la conducta humana. Temor al deterioro de la economía, la inseguridad, y el cambio. El espanto por los atentados del 11 de septiembre permitió los desatinos belicistas de Bush y, el pavor al terrorismo, mantiene vigentes a Fujimori y sus acólitos. Pánico a perder el trabajo, a ser política o socialmente incorrecto, a la soledad que produce la discrepancia, que anulan hasta el pensamiento, en el reino de la chabacanería. Incluso, miedo a vivir.
En una época donde se consolidan las tendencias participativas, surge un nuevo modelo de autoritarismo, proveniente de seudo líderes con marcados intereses personales. Aunque los golpes de estado son condenados universalmente, se ha forjado un neo-autoritarismo, aprovechando las propias fórmulas democráticas, la permisividad del público y, el interés económico que prima sobre los valores.
Se justifican acciones genocidas y bárbaras por una supuesta protección de la seguridad nacional. El jinete del Autoritarismo campea en los gobiernos, empresas, y en los partidos políticos, seguido de su escudero, la Exclusión. Confío que la próxima generación los desmonte y sepulte, aunque preveo se asentará el cuarto caballista: el Pragmatismo, que consiste en vender el alma al demonio a cambio de un beneficio representativo, muchas veces en metálico. No importa el futuro, sólo el hoy; no interesan los valores, sólo el logro de los objetivos; el prójimo es únicamente un número.
El mundo continúa progresando a grandes trancadas, pero no alcanzará el grado de civilización -que ninguna organización confiere-, mientras estos jinetes no se apeen y, dejen su lugar a la Verdad, la Honestidad, el Amor y, la Solidaridad, dos de ellos de género femenino.

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