El Pueblito Paisa es el mayor centro comercial sudamericano de Londres, el mismo que acaba de marcar historia para todas las minorías étnicas de esa metrópolis y para los inmigrantes latinos del mundo.
Desde hace más de dos años éste ha venido enfrentándose al municipio local y a una de las mayores constructoras del globo, quienes han querido demolerlo para reemplazarlo con torres de lujo.
Sin embargo, en el barrio de Tottenham (el más multiétnico de Europa y sede de uno de los más populares equipos de fútbol) se realizaron las mayores demostraciones de la historia reciente contándose con el apoyo de los residentes. La defensa del Pueblito, a su vez, impulsó a que las comunidades hispana, brasileña, portuguesa y afro-íbera se vayan uniendo, y se desarrollasen las primeras asambleas y foros con candidatos y autoridades ante la comunidad iberoamericana.
En abril 2008 todos los candidatos a alcalde de Londres pasaron por el Pueblito Paisa para rendir tributo a la comunidad latina e iberoamericana.
Las embajadas, entonces encabezada por la de Colombia, se reunieron en una cumbre para escucharles e interceder en su favor.
Pese al apoyo popular a esta causa, el municipio local, la alcaldía de Londres y la Corte dejaron pasar los planes de demolición (con ciertos aditamentos), pero el martes la Corte de Apelaciones resolvió en un fallo que marca historia que no se puede dejar a cientos sin casas y sin empleos sin tomar en cuenta cómo ello afectará la igualdad entre las razas.
Tras esa victoria, el Pueblito Paisa se preparará para ser una atracción turística para las Olimpiadas del 2012 y un lugar que potencie el reconocimiento y el respeto a todos los iberoamericanos.
En esta gesta, en la cual siempre he sido parte, quiero destacar el rol de dos familias que deben ser un orgullo para todos los peruanos.
Una es la de Lita Kawashigashi, su esposo Alberto Osma e hijos. Ella se jacta de ser una limeña mazamorrera nacida en la Alameda, pero criada por el Puente de Barranco. Lita, la propietaria del restaurante que está a la entrada del centro comercial, fue una de las organizadoras de la masiva cadena humana que rodeó a la manzana como señal de apoyo popular.
Otra es la de Alejandro Pereyra, su esposa Charo y su hija Alejandra, quienes impulsaron la Fundación Pedro Achata para darle asesoría legal y apoyo en esa gran tarea.
Lo acontecido muestra la garra de los peruanos y latinos que no se amilanan en el exterior.

NO TE PIERDAS


