Imposible entender desde la razón y el sentido común cómo puede haber gente supuestamente con dos dedos de frente y que incluso aspira llegar al poder, que sigue creyendo en la viabilidad de un gobierno de izquierda cuando justo por estos días vemos lo que está pasando con Venezuela y Cuba, dos dictaduras eternas que se están desplomando en medio de la miseria –ya ni siquiera pobreza– de sus habitantes que están sometidos a dictaduras criminales a cargo de impresentables que se están llenado los bolsillos.
Están viendo que la gente sale de Venezuela porque no hay qué comer, pero defienden ese régimen y lo quieren imponer acá. Tienen ante sus ojos el cómo los presos políticos están siendo liberados por presión de Estados Unidos, pero insisten en que allá hay democracia. Son los que acá se quejan cuando se “criminaliza la protesta” y exigen que se respete el derecho a marchar por las calles, pero callan frente a la detención arbitraria de cientos de personas por criticar al chavismo inepto, ladrón y asesino. Qué coherentes, ¿verdad?
Si vamos más al norte, en medio del Caribe, llegamos a Cuba, que se está quedando sin petróleo para generar luz eléctrica, mientras las calles del centro de La Habana están cubiertas de basura, al tiempo que no hay qué comer, ni jabón ni champú para bañarse. Allí tienen los resultados de 67 años de socialismo que es mantenido por una cúpula que al lado de sus familias sí se da la gran vida con todo lo robado. Para ellos no hay restricciones ni “economía de guerra”, que es lo que acaba de decretar el régimen al borde del colapso.
No hay países en la región con peores condiciones de vida para sus habitantes que Venezuela y Cuba. Es un modelo que sólo se ha dedicado a generar pobres y hasta mendigos que darían lo que sea por poder cruzar la frontera y largarse a buscar mejores condiciones en cualquier lugar. ¿Dónde está la bonanza?, ¿dónde están las praderas igualitaria inspiradas en Hugo Chávez y Fidel Castro de las que tanto nos hablan muchos desde sus iPhone 17?
Nadie con ese nivel de desconexión de la realidad o de cinismo, puede venir a pedir el voto de los peruanos, supuestamente para atender urgencias como las de la inseguridad, o la de los servicios de educación y salud que brinda el Estado. Ya no estamos como para elegir a gente que ha hecho carrera política sobre una gran farsa, sobre una tremenda estafa como es afirmar que desde un gobierno de izquierda van a generar bienestar. Tuvimos a Pedro Castillo, el del cuento de “no más pobres en un país rico”, y veamos cómo terminó.




