¿Lo leyeron? ¿Y no se les puso roja la cara de vergüenza? La noticia ha dado la vuelta en todo el país y también en el mundo globalizado de la información? La noticia ha salido del Centro de Emergencia Mujer Piura (CEM) afirmando que "Piura ocupa primer lugar del país en violencia familiar y abuso sexual de niños".

Aunque no se dan mayores detalles metodológicos ni comparativos con otras regiones del Perú, los registros reportan este año mil 517 casos: 988 corresponden a violencia psicológica, 410 a violencia física y 119 a violencia sexual. Del total de casos, mil 296 comprenden denuncias de mujeres y 221 denuncias de hombres, con lo cual es un consuelo saber que también esta agresividad procede de las mujeres.

Y parece que la cosa no es de ahora, porque según explican, la situación responde a que más mujeres deciden denunciar los maltratos, y que ha aumentado los lugares donde las personas pueden acudir a denunciar y pedir ayuda ante hechos de violencia familiar. Antes estaban calladas (o callados).

No deja de llamarnos la atención, que en este mundo machista hayan piuranos que denuncian ser víctimas de violencia de parte de sus mujeres, y que están recibiendo el mismo apoyo psicológico, terapia y asesoramiento legal. En este segmento es probable que haya más casos escondidos porque puede ser más difícil que el hombre se averguence de reconocer ser abusado por su mujer.

Pero la cereza de la torta es la revelación que hace el CEM al afirmar que "entre estos agraviados también figuran profesionales de la municipalidad, gobierno regional y otras entidades". Aunque no debemos -ni nos interesa- inmiscuirnos en lo que ocurre entre las cuatro paredes matrimoniales, si llama a preocupación que profesionales que las dos principales instituciones públicas -en cuyas manos están los recursos del Estado y los proyectos de desarrollo regional- no sean capaces de manejar la "empresa matrimonial". ¿Si no pueden con los conflictos de la vida familiar, se los imaginan manejando los conflictos de la vida pública?