El próximo viernes 12 recordaremos el fusilamiento de Mariano Melgar Valdivieso. Fue en 1815, los peruanos de entonces buscaban la libertad, sacudirse del yugo opresor por muchos siglos, y que muy pocas obras dicen de Melgar lo que se realmente se merece, habiendo sido: poeta, músico, pintor, guerrero, místico y sobre todo patriota. Mariano Melgar reúne todas las virtudes del pueblo arequipeño: romanticismo, valor moral, gran voluntad, mente lúcida, gran amor por el terruño, profundo patriotismo , rebeldía y culto por la libertad. (*)
Realizó sus estudios en el seminario "San Jerónimo" de la Ciudad Blanca, conocedor del latín, pudo traducir a Virgilio y Ovidio. "En sus elegías, en sus sonetos, en su Carta a Silvia, en sus yaravíes, transborda la encendida pasión, el dolor de amar, el deseo infinito de confundirse con el ser amado, la nostalgia de horas. Cuando tenía 16 años conoce a María Santos Corrales, la "Silvia" de sus amores, una bella niña de nueve años, que inspirará las más grandiosas notas de su lira. "En sus elegías, en sus sonetos, en su Carta a Silvia, en sus yaravíes, transborda la encendida pasión, el dolor de amar, el deseo infinito de confundirse con el ser amado, la nostalgia de horas de ventura que pasaron, la desesperación y la esperanza, el afecto y el ansía del olvido, el reproche por las falsa promesas, la decepción y la plenitud de amar a través de la vida y a través de la muerte, siendo, además, el amor de Silvia una forma de su amor a la Patria". (**)
¿Qué es el yaraví?, se preguntaba en 1865 donde Francisco García Calderón al presentar la primera edición en un volumen de las Poesías de Melgar, que incluían ese tipo de cantos. Pero a pesar de la seriedad del estadista, la respuesta fue solamente una efusión romántica: "No preguntemos a la cabeza; dejemos que hable el corazón"; el yaraví es el ¡ay! que emite el alma. Habitualmente se considera que la voz procede de "haraui", poesía o cantar en quechua. Derivados de ella, "haravicu" o "harauec" eran los poetas a los cuales cantaban "harauec" que, en propia significación quiere decir "inventador", como explica el Inca Garcilaso de la Vega.
Viaja a Lima, escucha a Baquíjano y Carrillo el profundo mensaje revolucionario, fortaleció su convicción liberal y prepararlo para la lucha por la libertad de la patria. En la capital fue profesor de Teología, Derecho, Historia y Matemáticas. Vuelve a Arequipa , pide la mano de su amada, pero la niña, influida por sus padres, está contra el poeta, por lo que Melgar sufre los desdenes de Silvia. Apesadumbrado, erró por la soledad de la campiña impregnando el ambiente con tristeza de sus yaravíes.
Como se puede apreciar, Melgar inicia la poesía nativa y sentimental, distante de la temática y perceptiva españolas. Por ello, no sólo es el precursor de nuestro romanticismo, sino fundamentalmente, como sostiene José Carlos Mariátegui, "es el primer monumento peruano de nuestra literatura. En su Elegida I dice: ¿Por qué a verte volví, Silvia querida?¡Ay triste! Para trocarse mi dolor en más triste despedida!... Mi amor ansioso, mi fatal cadena, a ti me trajo con influjo fuerte, dije: Ya soy feliz, mi dicha es plena".
Y termino con estos versos que los escuché en Roma, hace más de 25 años, se me grabaron y desde ahí me encanta escuchar yaravíes: "Tú me enseñaste a querer y eso yo lo aprendí; no me enseñes a olvidar, porque eso no he de aprender".
La gloria de Mariano Melgar Valdivieso, no sólo es gloria arequipeña, ni siquiera gloria peruana, es gloria de América, gloria de aquellos que creen y luchan por el amor y la libertad.