En los últimos años se ha pretendido establecer la caducidad histórica del Marxismo en sus posibilidades explicativas del mundo. Se dice que si no se pudo evitar el surgimiento de una nueva clase opresora (la burocracia), entonces el Socialismo peca de poca credibilidad científica. La pregunta es ¿Existían en la teoría marxista elementos de previsibilidad del fenómeno burocrático? La respuesta es positiva. En los años 20 del pasado siglo, Lenin, en las postrimerías de su vida, advertía del peligro burocrático que amenazaba a la revolución rusa de no tomarse medidas oportunas en función de una mayor participación revolucionaria de las masas. Lenin criticó a su propio proceso varias veces y urgió a tomar los correctivos necesarios. Pero le ganó la muerte en 1924. Fue un marxista crítico, aparte de gran dialéctico y hábil estratega. En esto último, jamás fue superado por marxista alguno posteriormente.
Siendo esto así, el único marxismo que puede declararse caduco es aquél que se dedicó a hacer una apología cursi de la URSS, presentándola como una sociedad sin clases, armoniosa y sin conflictos. Grave error. Los conflictos de clase no desaparecen bajo el socialismo. Toman nueva forma. No se debe negarlos. El reto es cómo enfrentarlos y asumirlos, bajo las condiciones de un nuevo poder.
Es decir que, en una sociedad revolucionaria en vías de socialismo, conforme avanzan los acontecimientos, quedará puesto el escenario para la lucha de dos clases sociales, a saber, la burocracia y los trabajadores. Esta contradicción podrá devenir, según el vencedor, en un avance cualitativo al socialismo o en una restauración del capitalismo. La segunda opción es la que terminó abriéndose paso en la ex URSS y Europa del Este a fines de los 80 el pasado siglo. Podría incluso acontecer en China y Cuba.
Nadie tiene el poder comprado. Una revolución, a través de la movilización y participación de las masas, debe combatir los fenómenos de burocratismo y exclusión. La lucha de clases continúa bajo el socialismo. Y si el resultado es adverso a los intereses de la revolución, pronto surgirá a partir de la burocracia una nueva clase de burgueses que, a la larga, restaurará el capitalismo.
Una tarea de la izquierda y los revolucionarios es profundizar en la investigación y análisis de la teoría marxista sobre la burocracia y la restauración capitalista bajo el socialismo. Los procesos latinoamericanos que hoy se reclaman de izquierda bajo diversas ópticas y tonalidades necesitan elementos para la acción. Éstos solo pueden proceder de un marxismo crítico.

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