En publicaciones anteriores describíamos adjetivos que los peruanos solemos utilizar de forma peculiar para señalar propiedades físicas, destacando algún defecto, como: "macuco", "manganzón", "maletudo" y "patuleco". En esta ocasión nos centraremos en las palabras "mechoso", "cegatón" y "chicato", cuyo uso, como en los ejemplos anteriores, también se da en un ámbito familiar o coloquial.

"Mechoso" vendría a ser según la Academia de la Lengua Española (DRAE: 2001) aquel ?que tiene mucho pelo o mechas?; sin embargo, en el habla peruana se refiere sobre todo a ?despeinado?. Quizás para la primera acepción que contempla la Academia resulte común el uso coloquial de la palabra "pelucón". El adjetivo "mechoso" se forma con el sustantivo "mecha" más el sufijo ?oso. Así, escuchamos a una madre reprendiendo a su hija: "Entre a la casa muchacha mechosa. ¡Vaya a peinarse!". Como sabemos, el sufijo ?oso (con variación en género ?osa) nos permite crear adjetivos para señalar una característica o propiedad de alguien o de algo. Esta terminación indica, en la mayoría de los casos, abundancia y propensión respecto de la palabra tomada como base, un sustantivo, un verbo e incluso un mismo adjetivo. En cuanto a la palabra "pelucón", esta se forma con la base sustantiva peluc? (de "peluca") y el sufijo aumentativo ?ón. No deja, sin embargo, de causar mayor atención la metáfora, utilizada en el habla peruana para hacer referencia a una persona pelucona: "¡Habla, cabeza de colchón!".

Por otro lado, "cegatón/?a" designa a la persona corta de vista. La terminación ?ón posee un valor aumentativo y a la vez despectivo al unirse a la base propia del adjetivo "cegato". En el habla peruana se utiliza indistintamente "cegato", formado por la base léxica ceg? (variante de cieg?) del adjetivo "ciego", o "cegatón". Este último se utiliza con dos variantes; por un lado, con un sentido despectivo, atribuido por el mismo significado de la palabra base que presenta una propiedad física con carga negativa (cegatón equivalente a ?que no ve bien?): "Tú cállate? ¡cegatón!"; pero, también en otros casos, el adjetivo puede presentar un matiz jocoso: "¡Ey, cegatón, díctame lo que se pone en la pizarra!".

En la oración: "El chicato de mi hermano no alcanzó a ver bien los resultados", vemos que el adjetivo "chicato/-a" (en este caso sustantivado) es sinónimo de "cegatón" (o "cegato"). Ambas son el final de la distinta evolución de la misma raíz latina "caecum" de donde deriva también la palabra "ciego". Si bien "chicato" no está registrado en el Diccionario de la Academia de la Lengua Española, se trata de una palabra de uso frecuente en el Perú con carácter coloquial: "Tendré que usar lentes porque estoy bien chicata". Se construye con el sufijo ?ato/?a por analogía con otros adjetivos creados con esta terminación para expresar propiedad, como "novato"; pero sobre todo podría ser por analogía con otro adjetivo usado con sentido negativo: "chivato". La palabra "chicato" puede resultar, entonces, una extensión del sufijo ?ato por asociación con otros adjetivos que presentan connotaciones negativas. En el habla piurana, y como no podía ser de otra manera, es frecuente contar con la combinación de ?at(o/a) con el otro sufijo ?az(o/a): "chicatazo".

Sin duda, estas y otras palabras con usos peculiares no dejan de llamar nuestra atención.