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Es una eterna discusión el perfil que deben tener los ministros. Los analistas y nuestra clase política defienden con ardor que deben ser políticos. Es decir, tener respuestas para todo, convencer a los antagonistas, ganar las discusiones, aplicar la “mecedora” cuando se requiera, mentir exprofeso aunque la cartera vaya a la deriva, para luego echarles la culpa a los técnicos. Qué bonito panorama; para ellos, hay que defender a ultranza el statu quo.

Por otro lado, hay quienes afirman que deben ser técnicos especialistas en los temas de su portafolio. Lo que interesa son sus grados académicos y su CV. No hay nada que hacer, serán expertos expositores y convocarán a otros especialistas para el diseño de las probables soluciones a los complicados problemas del sector.

Sin embargo, hay quienes opinamos que deben ser esencialmente gestores, es decir, conocer los problemas del sector y diseñar, de acuerdo con sus experiencias de gestión pública y privada, las soluciones adecuadas y aterrizadas a la realidad para el corto plazo y proyectar soluciones de mediano y largo plazos. Es muy importante la gestión, ya que la academia, sin dejar de ser imprescindible, no basta. Como tampoco basta el comportamiento político.

Los graves problemas que afronta el Perú, como la inseguridad ciudadana, no se arreglan con teorías o maniobras políticas, en el campo mediático, sino que requieren soluciones prácticas que demandan una gran experiencia, de allí que necesitamos líderes sectoriales. Finalmente, quien debe hacer política de los asuntos de Estado es el presidente, sus congresistas y su partido.