Opinión

Hay que morir matando

Es muy difícil poder predecir dónde terminará este nuevo espiral de violencia entre FP y el Ejecutivo

02 de Septiembre del 2018 - 11:37 Pedro José de Zavala

La remota posibilidad de que Fuerza Popular y el presidente Martín Vizcarra trabajen en conjunto en la reforma judicial y política del país se fue por la borda después de las declaraciones de ambos revelando reuniones que no fueron informadas a la población en su momento. El comunicado emitido por la señora Fujimori en redes sociales respecto de estas reuniones causó tal revuelo que obligó al presidente Vizcarra a dar una imprevista entrevista televisiva para tranquilizar a la ciudadanía. Si bien esta situación complica a ambos líderes, pareciera que la señora Keiko Fujimori es quien lleva la peor parte. Tendremos un recuento más claro de los daños cuando aparezca la próxima encuesta.

La situación parece complicarse cada vez más para Fuerza Popular y para su lideresa. Se dio a conocer que un colaborador eficaz afirmó que la señora Keiko Fujimori sí se reunió con el controversial juez Hinostroza, hecho que, de ser cierto, afectaría aún más su deteriorada imagen. Esta sería también la razón por la cual Keiko Fujimori cree que el fiscal Pedro Chávarry debería continuar en el cargo -recordemos que este mismo fiscal ha sido sindicado por otro colaborador eficaz como parte de “Los Cuellos Blancos del Callao”- junto con el ya mencionado juez Hinostroza.

Lo negativo de la situación en la que se encuentra Fuerza Popular y su lideresa es que, dadas las reacciones que hemos visto, lejos de poder esperar una actitud positiva por su parte, vemos que el mismo espíritu confrontacional que ha mantenido durante todo este gobierno ahora parece enfilarse a buscar debilitar al Gobierno y directamente al presidente Vizcarra.

Es muy difícil poder predecir dónde terminará este nuevo espiral de violencia entre FP y el Ejecutivo. Más allá de si terminamos en una nueva vacancia o con el cierre del Congreso, esta es una situación que solo incrementa la incertidumbre en el país y nos pone ante alternativas que nos alejan aún más de los cambios estructurales que el país necesita y que la población demanda cada día con mayor fuerza (a gritos).